Claustro realizado por Juan de Colonia en el siglo XVI. Monasterio de San Salvador. Oña. Montes Obarenes. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego.

Qué hacer en Oña después de ver Las Edades del Hombre

Los alrededores de Oña ofrecen multitud de atractivos para completar un fin de semana de arte, pueblos y naturaleza. Aquí te presento tres propuestas para completar un fin de semana en torno a esta localidad burgalesa: visitar Oña, recorrer los senderos de la Huerta de San Salvador o del desfiladero del Oca y adentrarse por el valle de las Caderechas

Estructura Torre del Intercambio, obra de Jesús Palmero instalada en el paseo Asentadero Bosque de los Espejos. San Martín del Castañar. Sierra de Francia. Salamanca. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

Sendero señalizado “El Asentadero – Bosque de los Espejos” (Sierra de Francia, Salamanca)

El Asentadero –Bosque de los Espejos es un camino señalizado en la Sierra de Francia en el que se han instalado obras de arte de diferentes artistas. El sendero, de recorrido circular, enlaza de las poblaciones de San Martín del Castañar, Sequeros y Las Casas del Conde. Es de fácil realización y tiene un trazado total de unos 11 km que pueden hacerse en unas cuatro horas.

Alba de Cerrato. El Cerrato Castellano. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

El Cerrato castellano en cuatro pasos

El Cerrato Castellano es una amplia comarca natural que se extiende por las provincias de Palencia, Burgos y Valladolid. En este artículo, el periodista y fotógrafo Javier Prieto Gallego propone cuatro lugares por los que empezar a recorrerlo: El Museo del Cerrato, en la localidad de Baltanás; la localidad de Dueñas, la ermita de San Juan de Baños y las minas abandonadas de Hornillos de Cerrato.

La Senda de los dos ríos (Segovia)

La Senda de los dos ríos (Segovia)

El paseo por la Senda de los Dos Ríos discurre por el espectacular pasillo que enlaza las riberas del Duratón y el Caslilla, brindando la oportunidad de recorrer el exterior de las murallas de Sepúlveda y de algunas de las siete puertas que en su día la guardaron de los peligros del mundo. Y todo ello mientras se discurre por el fondo de los vertiginosos cantiles que el Duratón –río de conocida destreza en estos menesteres- dibuja a su paso por la localidad.