Senderismo

Senderos, casi siempre fáciles de realizar, para conocer y disfrutar los espacios naturales de Castilla y León.

Señal que alerta del peligro de fauna silvestre en una carretera de la Montaña Palentina. Palencia. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

La berrea y otras cosas que hacer en la Montaña Palentina

La berrea cobra una especial importancia cada año en la franja montañosa conocida como Montaña Palentina, que atesora, además, una gran cantidad de hermosos rincones y bellos pueblos, y cuenta también con emblemáticas montañas como los picos de el Espigüete y Curavacas.

Castaño de El Casarito. Edad estimada en 350 años. Senda de los Castaños Gigantes. Localidad de El Casarito. Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia. Salamanca. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

El Cabaco y El Casarito

Dos paseos que podemos realizar al pie de la Peña de Francia, en la provincia de Salamanca. El recorrido por las Cavenes del Cabaco permite conocer cómo se extraía el oro proyectando grandes trombas de agua. Muy cerca, junto a la localidad de El Casarito, un recorrido adaptado guía hasta un roble con 350 años de antigüedad y un grupo de figuras talladas en la roca aprovechando las formas del granito. Ambas se pueden hacer con niños.

Dos senderistas ante el panel informativo de la Senda del Bosque Fósil en la localidad de Verdeña. Montaña Palentina. Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre - Montaña Palentina. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

El Bosque Fósil de Verdeña (Palencia)

Muy cerca de Verdeña, una localidad de la Montaña Palentina, se localiza el yacimiento conocido como el Bosque Fósil, una pared rocosa sobre la que aparecen impresos los restos de un bosque costero de ambiente tropical de hace 305 millones de años. Un sendero señalizado lleva hasta allí.

Una pasarela permite transitar sobre los mosaicos de la villa romana "La Dehesa", próxima a la localidad de Las Cuevas de Soria. Soria. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

Villa romana de La Dehesa, en Cuevas de Soria (Soria)

La Dehesa fue una de las primeras villas romanas descubiertas en España, en 1927. Se localiza junto a la localidad de Cuevas de Soria. Ahora ha abierto sus puertas al público y es posible contemplar desde unas pasarelas la belleza de los mosaicos que adornan 21 de las 22 estancias que la forman. Después de la visita a esta villa os recomiendo que os acerquéis hasta el cañón del río Izana que, a lo largo de 5 km, une las localidades de Cuevas de Soria y Villabuena. Se trata de un pequeño desfiladero que solo puede recorrerse a pie cuando el río está seco y es posible caminar por su cauce.

Estructura Torre del Intercambio, obra de Jesús Palmero instalada en el paseo Asentadero Bosque de los Espejos. San Martín del Castañar. Sierra de Francia. Salamanca. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

Sendero señalizado “El Asentadero – Bosque de los Espejos” (Sierra de Francia, Salamanca)

El Asentadero –Bosque de los Espejos es un camino señalizado en la Sierra de Francia en el que se han instalado obras de arte de diferentes artistas. El sendero, de recorrido circular, enlaza de las poblaciones de San Martín del Castañar, Sequeros y Las Casas del Conde. Es de fácil realización y tiene un trazado total de unos 11 km que pueden hacerse en unas cuatro horas.

Azud de la fábrica de harinas Carretero, la de mayor longitud en este tramo del río Eresma. Senda los Molinos. Río Eresma a su paso por Segovia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

La Senda de los Molinos

La Senda de los Molinos es una apetecible propuesta senderista que discurre por las orillas del Eresma en el corazón mismo de la capital segoviana.

Sepúlveda. Segovia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

La Senda de los dos ríos

El paseo por la Senda de los Dos Ríos discurre por el espectacular pasillo que enlaza las riberas del Duratón y el Caslilla brindando la oportunidad de recorrer el exterior de las murallas de Sepúlveda y de algunas de las siete puertas que en su día la guardaron de los peligros del mundo. Y todo ello mientras se discurre por el fondo de los vertiginosos cantiles que el Duratón –río de conocida destreza en estos menesteres- dibuja a su paso por la localidad.