Dos paseos senderistas con baño incluido en la provincia de León

Sendero hacia Las Puentes de Malpaso por el barranco del río Meruelo. Molinaseca. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Sendero hacia Las Puentes de Malpaso por el barranco del río Meruelo. Molinaseca. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Te propongo dos paseos senderistas con posibilidad de darse un chapuzón en plena naturaleza y en la provincia de León. ¿Te apuntas? Recuerda que reservar tus alojamientos a través de SIEMPRE DE PASO me ayuda a generar contenidos gratuitos para que los disfrutes. ¡Gracias!

VIAJES AL FRESCO

© Texto y fotografías: JAVIER PRIETO GALLEGO

Esta es la época del año en la que más apetece arrimarse al agua. Incluso, en muchas ocasiones, sumergirse en ella. Para esto último, y si nos van los chapuzones campestres, es decir, los que uno puede darse al margen del agua clorada de las piscinas, en Castilla y León tenemos hasta 27 zonas de baño controladas y autorizadas por las autoridades de Sanidad Ambiental de la Junta de Castilla y León declaradas, a día de hoy, aptas para este fin. Son lugares, la mayor parte en el entorno de embalses y lagos, que cuentan con un mínimo acondicionamiento playero -papeleras, algún chiringuito o, en algunos casos, hasta socorristas-. Pero en ellos, lo que más se mira, es que la calidad de las aguas no atente a la salud de los bañistas. Estas zonas de baño, que se establecen en áreas acotadas de ríos, lagos y embalses, están pensadas para que una actividad tan apetecible en esta época del año discurra sin mayores contratiempos, lejos de los lugares considerados peligrosos por la profundidad o corrientes que pudieran arrastrar a los bañistas.

En el listado concreto de zonas de baño autorizadas, que puede consultarse en la web saludcastillayleon.es, encontramos grandes embalses, como los de Aguilar de Campoo, Arija, Ricobayo, Linares o Cuerda del Pozo, con amplias playas arenosas que, en algunos casos, tienen poco que envidiar -o no nada- a los arenales de costa. Entre los ríos, destaca el Órbigo, con un reguero de playas en localidades como Llamas de la Ribera, Cimanes del Tejar y Santa Cristina de la Polvorosa.

Pero también hay otras formas de disfrutar del agua. A veces basta con tenerla ahí. Caminar a su lado. Verla correr o saltar. Beberla o salpicarse con ella. Escucharla. Sentirla… Aquí os dejo dos ideas para disfrutarla en la provincia de León por si, de repente, os entra la necesidad de salir corriendo tras ella.

Sendero hacia Las Puentes de Malpaso por el barranco del río Meruelo. Molinaseca. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Sendero hacia Las Puentes de Malpaso por el barranco del río Meruelo. Molinaseca. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

01 LAS PUENTES DE MALPASO (Molinaseca – León). Manuel Girón Bazán, uno de los maquis más legendarios y buscados por el franquismo, era natural de Salas de los Barrios. Tras el alzamiento del 18 de julio de 1936, al quedar El Bierzo inmediatamente incluido en el territorio del bando nacional, solo tuvo dos días para pensar si se daba por preso o se echaba al monte. Escogió lo segundo. Tenía 26 años y no imaginaba que así iban a pasar sus siguientes 15 años de vida, la mayor parte de ellos escondido en la comarca leonesa de La Cabrera, una zona intrincada, de orografía cómplice y, en aquel tiempo, perdida en la noche de los tiempos.

Las Puentes de Malpaso. Molinaseca. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Las Puentes de Malpaso. Molinaseca. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

La figura del “compañero Girón”, como era mencionado por sus colegas de huida fue creciendo con el paso del tiempo. Especialmente tras el final de la guerra, momento en el que pasó a integrarse en la bolsas de resistencia que pretendían el desgaste del nuevo régimen hasta que las potencias extranjeras se decidieran a restituir al gobierno derrocado. Como se sabe, ese momento nunca llegó.

Mientras, el valor y el arrojo del guerrillero comenzaron a divulgarse con aires de leyenda, haciéndose más y más grande tras salir con vida de varias emboscadas tendidas por las fuerzas nacionales.

Pero el dos de mayo de 1952 un traidor que había logrado infiltrarse en su grupo le descerrajó un tiro cuando estaban a solas escondidos en una covacha próxima a los puentes medievales conocidos como Las Puentes de Malpaso, entre Molinaseca y Riego de Ambrós.

Y hasta estos puentes, un apartado rincón lleno de encanto que forma parte también del Camino de Santiago más tradicional, es hasta donde llega el sendero señalizado PR-LE42. Son tres kilómetros de fácil paseo que pueden hacerse en una hora. El inicio hay que buscarlo en la iglesia de San Nicolás, en la parte alta de Molinaseca. Desde ella, el camino parte hacia arriba para tomar un sendero hacia la izquierda al llegar a las últimas casas del pueblo. El primer puente que se alcanza es el Pequeño y, unos diez minutos después, el Grande, con un buen lugar para baño. Ambos salvan los arroyos que al unirse forman el río Meruelo. MÁS INFORMACIÓN DE ESTE PASEO AQUÍ.

Croquis del paseo a Las Puentes de Malpaso.
Croquis del paseo a Las Puentes de Malpaso.

Por supuesto, en esta “escapada con agua” tampoco hay que pasar por alto la fantástica piscina natural que saluda a los peregrinos desde el puente medieval que salva el río Meruelo, a la entrada de Molinaseca.

Y DE COMER.
DE FLORIANA (Molinaseca) defloriana.com. A la salida de Molinaseca en dirección a Ponferrada encontramos, en pleno Camino de Santiago, este amplio hotel de reciente construcción y líneas modernas. Un lugar muy especial, con espacios acogedores y luminosos y una carta degustación en la que figuran platos como la esponja de gazpacho, el dumpling de langostinos, el tataki de presa con humus de aguacate, el pulpo ahumado o la pluma ibérica con puré de berenjena. Cocina moderna, platos originales y presentaciones cuidadas.

02 EL RÍO SELLA. Es un río saltarín a más no poder. La verdad es que lo tiene superfácil. Desde su nacimiento, en la Fuente del Infierno, en mitad del descenso del puerto del Pontón hacia Sajambre, se ve empujado a un descenso precipitado entre bosques memorables y pozas cristalinas, por un valle que sería ciego de no ser por él. De hecho, el Desfiladero de los Beyos abierto en su fondo es el pasillo natural que le da salida al mar.

Iglesia de Oseja. Valle de Sajambre. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Iglesia de Oseja. Valle de Sajambre. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

De los muchos caminos que suben y bajan en este entorno -aquí la horizontalidad es un lujo escaso- atravesando bosques y majadas, conectando arroyos, prados e invernales, uno destaca por su nombre propio: La Senda del Arcediano. Señalizado como sendero de gran recorrido, arranca en el puerto del Pontón hacia Cangas siguiendo el trazado viejo que, en estas tierras difíciles, unía unos pueblos con otros antes de que el desfiladero de Los Beyos -uno de los más angostos y bellos de Europa, a decir de algunos- fuera un tajo transitable también para el hombre.

Entre los distintos tramos que podemos escoger recorrer, uno de los más hermosos y menos empinados, es el que enlaza las localidades de Oseja de Sajambre y Soto. Esta etapa de la Senda, históricamente utilizada por los vecinos de Soto y de Oseja para llegarse de un pueblo a otro antes de que la carretera fuera vía de comunicación y los viajes dejaran de hacerse a pie, tiene unos cinco kilómetros largo y viene a recorrerse en una tranquila hora de fácil paseo.

Valle de Sajambre. León. Iglesia de Oseja. Valle de Sajambre. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Valle de Sajambre. León. Iglesia de Oseja. Valle de Sajambre. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

Y puestos a buscar la compañía del agua y sus frescores, en su faceta más libre y salvaje, sería pecado mortal no degustar también las estrecheces y revueltas espeluznantes con las que comienza el desfiladero de Los Beyos. Carretera y río apenas se dejan sitio mientras que las paredes conforman, hacia arriba y hacia abajo, cantiles de vértigo. Las hayas, los tilos o los avellanos se arrancan a prosperar en lugares imposibles, frenando a duras penas una erosión cuya evidencia más palpable es la lluvia de piedrolones que cae de continuo sobre la calzada. Basta echar una mirada a las mallas de acero reforzado que vuelan en algunos puntos sobre la carretera para darse cuenta de que del cielo, en los Beyos, cae algo más que agua.

Desfiladero de los Beyos. Oseja de Sajambre. Parque Regional de Picos de Europa. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Desfiladero de los Beyos. Oseja de Sajambre. Parque Regional de Picos de Europa. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

Y DE COMER.
MESÓN EL ARCEDIANO (Oseja de Sajambre) Tel. 987 74 09 24. Estando en Oseja, este es un buen sitio para reponer fuerzas. Establecimiento sencillo, a la entrada de la población, especializado en comida casera con productos y recetas de la zona. Destacan las carnes de caza -jabalí, venado- y platos típicos como la fabada, el cabrito guisado y el bacalao a la vizcaína. Carta de vinos y comedor amplio.

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