El castañar de El Tiemblo, un bosque lleno de gigantes

Refugio de Majalavilla en el interior de El Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Refugio de Majalavilla en el interior de El Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
El castañar de El Tiemblo, el bosque de castaños más extenso del Sistema Central, es famoso por la cantidad de árboles centenarios que alberga en su interior. En él habita el ser vivo más longevo de Castilla y León, con cerca de 1.000 años de edad. Cómo realizar un sencillo paseo senderista señalizado de cuatro kilómetros y medio que nos va a llevar por algunos de sus rincones más interesantes.

El bosque de los gigantes

El castañar de El Tiemblo, un clásico entre los bosques de otoño

© Texto, fotografía y vídeo: JAVIER PRIETO GALLEGO

Al castañar de El Tiemblo es mejor disfrutarlo entre semana. Ya sé que ese es un lujo que no todos tienen al alcance de la mano, pero es un aviso que merece la pena tener en cuenta por si se presenta la ocasión. El caso es que de tanto salir en la prensa y en los medios en general, el de El Tiemblo es, sin duda, el bosque más mediático de Castilla y León. Al Tiemblo en otoño le pasa algo así como al Jerte en primavera, parece que no hubiera otro sitio en España donde asistir al espectáculo de la estación. Y tanto es así, que desde hace unos años subir a este bosque en los meses de mayor afluencia –generalmente entre septiembre y diciembre- y en fin de semana implica dejar el coche en el pueblo y utilizar los autobuses que suben y bajan mientras haya gente.

Así han evitado, entre otras cosas, situaciones de colapso absoluto en el camino de acceso hasta el área recreativa de El Regajo, que es donde se acostumbra a iniciar el paseo a pie: hasta 2.000 coches se han llegado a contar atascados en el trasiego desordenado y frenético de la pista forestal. Desde que el acceso se regula, el recuento puede alcanzar los 300. Y eso porque a pesar de la recomendación de utilizar el autobús para subir hasta el bosque, quien quiera puede hacerlo con el coche tras abonar el pago de seis euros por vehículo más dos por personas que pide el Ayuntamiento. Subir en el autobús solo cuesta los dos por persona.

Vídeo del reportaje “El castañar de El Tiemblo, un bosque lleno de gigantes”. © Javier Prieto Gallego

Bien es verdad que, en el fondo, tanto frenesí –casi histeria- con el castañar de El Tiemblo tiene justificación: aunque castañares hay muchos y castañares hermosos también, ninguno puede presumir como este de tener entre sus filas –de árboles, se entiende- a algunos de los seres vivos más viejos de toda la Península y allende los mares. Uno, en concreto, con nombre propio –El Abuelo- podría tener, según la ONG Bosques Sin Fronteras, entre 800 y 1.000 años. Sería, según ellos, uno de los cinco árboles más longevos de España y, desde luego, el de más edad en Castilla y León. Y lo dicen después de hacer un estudio en toda la Península para encontrar los 165 árboles más veteranos de nuestros bosques y plasmarlo en el libro “Árboles: leyendas vivas”. De la provincia de Ávila, además de El Abuelo, también aparecen el Pino Gordo, del Valle de Iruelas, el Pino del Aprisquillo, en La Adrada, el Fresno de Santa Leonor, en Cebreros y el Olmo de Santa Teresa, en Ávila, al que la grafiosis ya se llevó por delante.

Árbol conocido como El Abuelo. Se le calcula entre 800 y 1.000 años. Es el quinto árbol más longevo de España y el más longevo de Castilla y León. Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Árbol conocido como El Abuelo. Se le calcula entre 800 y 1.000 años. Es el quinto árbol más longevo de España y el más longevo de Castilla y León. Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

 

Pero, lo cierto, y lo que hace de este castañar un bosque muy especial, es que además del susodicho, los castaños muchas veces centenarios son legión. Se cuentan por decenas. Son ejemplares enormes, macizos, de raíces gigantescas, piel rugosa y un aire ilustre y venerable. Su tamaño, descomunal, intimida a primera vista.

Tampoco es raro encontrar troncos huecos, fulminados por algún rayo o cultivados así para permitir los rebrotes, en el que los duendes del bosque podrían construir ciudades enteras. Y están ahí, aguardando en la espesura que les procuran otros ejemplares más jóvenes, como protegidos por un fiel ejército de guardianes capaces de dar la vida por su señor. Por los señores del bosque.

Un ejército, en definitiva, el de los castaños, cuya especie se discute aún si fue introducida en la Península por los romanos o, lo que parece más probable, que ya existiera a su llegada, atribuyéndose de todas formas a Roma el mérito de haber extendido su cultivo por otras áreas de la Península, allá donde era menos frecuente.

 

Dos ciclistas hacen un recorrido por el interior de el Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Dos ciclistas hacen un recorrido por el interior de el Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

 

Como sucede por aquí, en El Tiemblo, donde el castañar como bosque roza sus límites más meridionales siendo, en cualquier caso, el mayor de este especie de todo el Sistema Central. La razón para haber perdurado tanto y con ejemplares tan longevos está en el cuidado y esmero con que ha sido cultivado durante generaciones y generaciones por los habitantes del valle. Y hay quien asegura que los castaños de este bosque debieron utilizarse para el aprovechamiento de la madera, en concreto para la fabricación de barriles. Esta necesidad concreta exigía cortar los troncos principales dejando crecer alrededor de los tocones otros brotes más jóvenes que se volvían a cortar cada pocos años. 

Hoy, aunque ya hace tiempo que terminó su explotación más sistemática, las muestras de esta técnica son abundantes por todo el bosque y es uno de los mayores atractivos del paseo. De la misma forma eran otros los tiempos en los que se subastaba el derecho a alimentar a los cerdos con las castañas desprendidas de los árboles. Porque del castañar, como de esos cerdos, también se aprovechaba todo: hojas y frutos para alimento de animales y personas, y su madera para cestería, aperos, construcción, muebles y leña.

 

Castaños centenarios en el Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Castaños centenarios en el Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Y aunque hace ya algunas semanas que ha pasado el estallido de colores con el que los castaños celebran la otoñada, recorrerlo durante las tranquilas tardes del otoño, cuando la suave luz del sol acompaña sin quemar, sigue procurando goce a los sentidos y es un auténtico festín para la vista, el olfato y el tacto. Estos señores del bosque son los anfitriones de una casa húmeda y olorosa en la que se camina sobre una alfombra espesa y blanda como una moqueta de lujo, sobre la hojarasca ruidosa que amortigua nuestro deambular curioso.
Una de las formas más habituales de conocerlo es, como queda dicho, accediendo hasta el área recreativa de El Regajo. Desde la localidad de El Tiemblo, la pista de acceso arranca en la salida hacia San Martín de Valdeiglesias, en la primera rotonda por la calle Maestro Zárate.
Castaños centenarios en el Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Castaños centenarios en el Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

 

Desde El Regajo arranca la ruta circular señalizada como PRC-AV 54 que se presenta como un apetecible y fácil paseo de unas dos horas por el interior de este bosque. La rampa por la que se inicia la senda hay que buscarla en la orilla opuesta a la que están situados los aparcamientos. Sus primeros metros discurren por el interior de un joven robledal en el que poco a poco va ganando presencia el castañar. Así, a unos diez minutos del inicio se alcanza el rellano bien arbolado de castaños en el que se sitúa el refugio de Majalavilla. La senda continúa ahora por la parte trasera del refugio, en ligero descenso. Es ahí, a la vista casi del refugio, donde se distingue la mole oscura y mastodóntica, del señor de los señores, El Abuelo de todos los bosques de Castilla y León. Sus medidas: 19 metros de altura y un perímetro de 12,50.
Puente sobre el arroyo de la Yedra, que recorre el interior del Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Puente sobre el arroyo de la Yedra, que recorre el interior del Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
El paseo continúa en ligero descenso hasta colocarse en paralelo al arroyo de la Yedra para acompañarlo durante el siguiente tramo. Así se alcanza, primero un puente de madera que da acceso a una zona recreativa y, un poco más allá, una zona despejada conocida como las Praderas de Garrido.

Desde ellas se inicia el regreso al punto de partida girando hacia la izquierda para enfilarse por un camino que corre al principio por un rebollar, más o menos paralelo al camino que trajimos pero por una cota superior. No tarda mucho en ganarle el castaño la partida al rebollo, ni tampoco en provocar de nuevo el asombro hasta de los más descreídos a fuerza de mostrar, a uno y otro lado del camino, mastodónticos ejemplares, sin duda capaces de tomarle el relevo al legendario Abuelo el día que, Dios no lo quiera, su vida no dé más sí.

 

Castaños centenarios en el Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Castaños centenarios en el Castañar de El Tiemblo. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

 Así, entretenidos en calcular siglos y perímetros de gigante, y sin tomar una desviación que sube por la derecha, se alcanza de nuevo el refugio de Majalavilla y el tramo que lleva de regreso al aparcamiento.

EN MARCHA. Hasta El Tiemblo puede llegarse desde Ávila por la N-403 en 43 km.
EL PASEO. Recorrido circular que parte del área recreativa de El Regajo, a 8 km de El Tiemblo. Señalizado como PRC-AV 54. Tiene 4,3 km totales y es de fácil realización, incluso para hacer con niños. Puede realizarse en unas 2 horas. El acceso hasta el área recreativa está regulada los fines de semana entre septiembre y diciembre y hay que pagar una tasa por persona y por vehículo. También puede accederse en autobús colectivo.
INFORMACIÓN. Ayuntamiento de El Tiemblo, tel. 91 862 5002. Web: www.eltiemblo.es
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Y así se publicó en papel

 

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 Páginas en las que apareció publicado este reportaje en EL NORTE DE CASTILLA.
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