El pinar de Hoyocasero, aire puro y especies únicas a los pies de Gredos (Ávila)

Interior del Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Interior del Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Así, a simple vista, el pequeño pinar de Hoyocasero, en la vertiente norte de Gredos, puede parecer un pinar como cualquier otro. Sin embargo, está considerado por los científicos como una joya de la botánica. En su suelo se encuentran plantas únicas en el mundo y otras que son muy raras en toda la Península.

El bosque de las plantas raras

El pinar de Hoyocasero, joyas de la botánica a los pies de Gredos

© Texto, fotografías y vídeo: Javier Prieto Gallego

El Pinar de Hoyocasero es, más que otra cosa, un milagro de la botánica. También el resultado del empecinamiento de los vecinos de esta localidad abulense por conservar un bosque del que llevan siglos sintiéndose orgullosos. ¿De qué otra forma podría haber sobrevivido este bosquete de pinos silvestres, relicto en la zona tras más de 500 años de explotación maderera y en cuyo suelo los botánicos han logrado catalogar medio millar de especies de plantas superiores? Porque así, a simple vista, este pinar puede parecer un pinar como cualquier otro: oloroso y fresco, bien servido de helechos y alfombrado de tamujas y piñitas. Incluso algo pequeño en extensión –unas 150 hectáreas– comparado con las interminables manchas de pino silvestre que faldean las sierras del Sistema del Central algo más hacia el oeste. El de Hoyocasero se ubica a 1.351 metros de altitud, sobre un escalón rocoso de la Sierra de la Paramera, a un costado de las vegas frescas que alimenta por esos lares el río Alberche y aparece, casi de sopetón, como un parche oscuro y denso que contrasta con los contornos rocosos del granito descarnado que domina en esta zona de la sierra.

 
Vídeo:Un paseo singular por el Pinar de Hoyocasero. © Javier Prieto Gallego
 
Dicen quienes lo han estudiado que en el pasado –hasta bien entrado el siglo XV- lo normal aquí también fueron los bosques frondosos, encinares y pinares sobre todo, pero que la presión de los hombres por hacerse un hueco en el que prosperar fue borrando del mapa aquellas selvas hasta hacerlas desaparecer. La necesidad de tierras cultivables para hacer sitio a viñedos y campos de cereal, la expansión de la ganadería, las quemas indiscriminadas –tanto para convertir el bosque en pasto, como por descuidos en la quema de rastrojos- y la creciente demanda de carbón y maderas fueron reduciendo aquella extensa cubierta vegetal, en la que incluso merodeaban los míticos osos del Sistema Central, hasta dejarla en nada. O casi. Porque de aquella presión se salvó, de milagro, el Pinar de Hoyocasero.
Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
 

 

Decía que, así, a simple vista, apenas se percibe qué tiene este bosquete superviviente de singular. Y, sin embargo, basta mirar al suelo –y saber botánica, eso sí- para descubrir que su gran valor ecológico estriba en la presencia, totalmente inusual, de tres comunidades florísticas bien diferentes. Entre los pinos, junto a las tamujas y las piñas que caen desde lo más alto, conviven especies propias de zonas montanas, especies asociadas al matorral mediterráneo y especies eurosiberianas. Así, como quien no quiere la cosa, entre los pinos de este pinar crece el lirio de los valles, planta rara en la península Ibérica que únicamente se da en los hayedos del Norte. También lo hacen la pimpinela mayor, el pie de oso, la acedera de hoja larga, o especies de corte mediterráneo como el lirio español o la lechetrezna de Sierra Nevada, entre muchas otras, claro. Y, por si fuera poco, los científicos han descrito aquí otras varias especies más desconocidas con anterioridad. Como la Rubus hoyoqueseranus, que deja bastante clarito en el apellido el lugar de su descubrimiento.

 

Ganado en los pastos del entorno del Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Ganado en los pastos del entorno del Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

 

Por todo lo anterior, y aunque debiera sobreentenderse, quizás sea preciso señalar que si siempre se requiere un mínimo de sensibilidad y cordura a la hora de disfrutar de cualquier rincón de nuestra privilegiada naturaleza, cuánto más en esta ocasión. El delicado equilibrio biológico que ha sobrevivido a los quinientos años de explotación comercial que tiene este pinar a sus espaldas ha hecho que en la actualidad se encuentre incluido en el inventario de espacios naturales de Castilla y León. Tal vez no sobre tampoco advertir de la necesidad de abstenerse de cualquier tipo de recolección, por mínima o inofensiva que pueda parecer. Todo, lo vivo y lo que muere para volver a convertirse en vida, forma parte del bosque y en él debe quedarse para que el ciclo continúe.

Fuente en el interior del Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Fuente en el interior del Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

 

Mientras tanto, al común de los mortales, expertos en botánica o no, nos queda el goce de adentrarnos en el bosque una vez más, de senderear bajo las ramas de este oasis boscoso, de esta isla del tesoro cuyo botín es saber que el aire que se respira llega hasta nosotros impregnado por la existencia de una comunidad botánica única e irrepetible. Y tan apetecible en cualquier momento del año. Porque la vida en su interior no se detiene nunca y el desarrollo de las valiosas especies que en él tienen su hogar se suceden unas a otras. Y lo mismo puede decirse de los habitantes del bosque, con un muestrario faunístico tan valioso como el de su flora. De interés resulta la abundancia de insectos, en especial de mariposas, que con la llegada del buen tiempo pululan incansables por el bosque. Entre las aves que utilizan esta afortunada isla verde como cazadero, refugio o escondite, cabe señalar al milano negro, al águila culebrera, a los pitos reales, a las palomas torcaces, los ruiseñores, carboneros, garrapinos, pinzones, águilas ratoneras, petirrojos o abejarucos

 

El suelo del pinar es rico en vida vegetal. Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
El suelo del pinar es rico en vida vegetal. Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

El inicio del recorrido por el pinar tiene lugar en el área recreativa de Albuñón, hasta donde se llega por una pista forestal que desciende desde la carretera AV-905, 1 kilómetro antes del pueblo de Hoyocasero llegando desde la Venta del Obispo. La pista de acceso se localiza en una marcada curva de la carretera en la que hay bastante espacio para dejar los coches pero ninguna indicación acerca del área recreativa ni de la posibilidad de internarse en el pinar. Si se ve, sin embargo, cómo pespuntean el inicio de la pista las señales blanquirrojas del GR.10, que comparte con el paseo por el pinar sus primeros 500 metros.

 

Un camino recorre el interior del Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Un camino recorre el interior del Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

Lo más frondoso del Pinar de Hoyocasero se encuentra al principio de esa pista forestal. Pasados esos primeros 500 metros surge a la derecha el desvío por el que prosigue el GR.10 pero no nuestro paseo, que continúa el recorrido por el corazón del espacio natural girando poco a poco hacia el este, describiendo un gran semicírculo hasta que los prados en los que pasta el ganado ganan el pulso al pinar, dominando el paisaje por el lado izquierdo mientras se divisa, en alto y a lo lejos, el asoleado caserío de Hoyocasero. Algo antes de alcanzar las praderías y los viejos vallados parcelarios, se habrá visto, a 1 kilómetro del inicio y al lado izquierdo del camino, una fuente con el pilón circular.

 

Un grupo de senderistas se hace un foto en el interior del Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Un grupo de senderistas se hace un foto en el interior del Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

 

 El paseo sigue decidido hacia el este mientras el pinar pierde protagonismo y lo cobran las praderas, el ganado y el robledal, que disputa al pinar una presencia hegemónica que puede llegar hasta hacerlo desaparecer. Después de sobrepasar, por la izquierda y sin tomarlo, el segundo de los vados que salvan el arroyo del Pinar, y que de seguirlo llevaría al pueblo, el paseo continúa hacia el este en el momento en el que la pista se bifurca: un ramal sube decididamente hacia lo alto, mientras que el otro tira hacia abajo y se mete por un oscuro bosquete de pinos con el suelo alfombrado de tamuja. Es el último trecho de pinar. Después se vuelve a salir a una pista bien marcada que llega directamente desde el cementerio del pueblo.

 

Orillas del Alberche junto al puente medieval de La Puente, cerca del Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Orillas del Alberche junto al puente medieval de La Puente, cerca del Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

 

 Y aquí se presentan dos alternativas -no excluyentes, en cualquier caso-: seguir de frente y acercarse hasta las ruinas melancólicas del molino de la Solana, junto a las aguas del Alberche; o girar en la pista hacia la derecha, y sin tomar una desviación por la izquierda que surge un poco después, llegar en menos de 1 kilómetro hasta el puente medieval de un solo ojo conocido como La Puente. Del otro lado, el senderillo que corre aguas arriba junto a la orilla del Alberche lleva, en otros 500 metros más hasta las ruinas de una antigua fábrica de luz y harina, un complejo industrial de otro tiempo que la vegetación devora a paso lento pero seguro. Como es ella.

 

Puente medieval de La Puente sobre el río Alberche, cerca del Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Puente medieval de La Puente sobre el río Alberche, cerca del Pinar de Hoyocasero. Localidad de Hoyocasero. Sierra de Gredos. Ávila. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

 

EN MARCHA. El acceso al punto de inicio del paseo se realiza por una pista que sale de la AV-905, un kilómetro antes de Hoyocasero llegando desde la Venta del Obispo.
EL PASEO. 7 kilómetros entre el punto de inicio y el puente medieval de La Puente, que pueden hacerse en 1,30 horas. Señalizado solo en su inicio como GR.10. Después basta seguir el camino que discurre paralelo a los arroyos del Pinar, primero, y del Molinillo después, sin desviarse ni a la derecha ni por la izquierda hasta desembocar en una pista mucho más ancha que llega desde el pueblo. El itinerario discurre por el interior de un espacio natural protegido de alto valor ecológico. Está terminantemente prohibida la recolección de cualquier especie botánica.
INFORMACIÓN. Web: www.hoyocasero.org
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