El valle de Arán (Lérida)

Cascada de Sauth deth Pish, en Arròs. Valle de Arán. Cataluña. España. © Javier Prieto Gallego;
Cascada de Sauth deth Pish, en Arròs. Valle de Arán. Cataluña. España. © Javier Prieto Gallego;
Recorrido por el Valle de Arán, en el Pirineo Leridano: paisajes, historia, románico, museos y datos prácticos.

Bosques, cascadas y románico en un viaje al Pirineo catalán

© Texto y fotografías: JAVIER PRIETO GALLEGO

Hay muchas cosas que convierten al valle de Arán en un mundo aparte. La mayor de las evidencias es que para penetrar en sus secretos hay que circular, primero, más de cinco kilómetros bajo las montañas. De hecho, durante siglos, fue tal el grado de aislamiento de este valle pirenaico que funcionó, en la práctica, como un país, con su lengua, sus costumbres y sus propios órganos de gobierno. De todo ello quedan todavía más que notables evidencias.

El intento más serio de romper esa burbuja y ponerla en comunicación con el mundo, especialmente durante los largos y crudos periodos invernales en los que el valle quedaba cerrado por todos sus puertos, supuso la construcción de un túnel que, con diversos parones -entre ellos, el inevitable debido a la Guerra Civil-, tardó 22 años en realizarse. Las carencias con las que fue concebido el proyecto – una anchura total de 7 metros, falta de arcenes, de bocas de agua, de vías señalizadas de evacuación…- y una intensidad de tráfico que fue creciendo con los años hasta alcanzar los 6.000 vehículos por día en jornadas punta, con multitud de camiones cargados con mercancías peligrosas que se cruzaban en su interior, acabaron por convertirlo en una de las travesías bajo tierra más peligrosas de Europa. La realización de un nuevo túnel se hizo inevitable. El actual, inaugurado en el año 2007, con 5.230 metros de longitud, una anchura de 12 metros, tres carriles de circulación y numerosas medidas de seguridad, es, hoy por hoy, uno de los más seguros del mundo.
Pero las singularidades del valle de Arán comienzan por su propia configuración orográfica: una cubeta montañosa, situada en la vertiente septentrional de los Pirineos, convertida en el único valle catalán cuyas aguas van a parar al Atlántico. En concreto, las del río Garona, auténtico vertebrador de la zona, que descienden briosas desde el circo lacustre de Saborèdo para desembocar en el océano, cerca de Burdeos. Tal vez por eso, porque no puede disimular la sangre atlántica que corre por sus venas, este valle es, frente a otros que le rodean, mucho más verde y húmedo, a menudo regado por las lluvias y bien servido de frondosos bosques de haya, robles, abetos y pinos. No en vano, llegado el otoño, todo el valle se engalana con la explosión de colores que caracteriza la metamorfosis del bosque caducifolio. Es hora entonces de plantarse en mitad de alguno de sus más memorables hayedos, como los que rodean el valle de la Artiga de Lin, uno de los parajes más bellos de Arán, que aparece acotado por un rosario de cumbres portentosas, como la Serra des Neres, el majestuoso Malh des Pois o Forcanada, el Malh dera Artiga y la Tuca Blanca de Pomèro.
Iglesia de Santa Andreu de Salardù. Románica. Unos canecillos decoran los muros norte y sur, y un esbelto campanario octogonal perfila su silueta. Salardù. Valle de Arán. Cataluña. España. © Javier Prieto Gallego;
Iglesia de Santa Andreu de Salardù. Románica. Unos canecillos decoran los muros norte y sur, y un esbelto campanario octogonal perfila su silueta. Salardù. Valle de Arán. Cataluña. España. © Javier Prieto Gallego;
El acceso hasta estas hermosas praderías se realiza con facilidad desde el aparcamiento de los Uelhs deth Joeu, espectacular salto de agua al que se llega en poco tiempo. Después, un puente metálico y una senda escalonada ayudan a salvar el desnivel, mientras se atraviesa el bosque de abetos, hasta las praderas de  la Artiga de Lin. En 1931, un científico demostró, vertiendo fluorescente en un sumidero natural, que las aguas de Uelhs deth Joeu proceden, nada menos, que de los pies del glaciar del Aneto, de donde desaparecen bajo tierra para reaparecer en este bello rincón del valle de Arán. Otros hayedos en los que el otoño se muestra espléndido y generoso en colores son los de Conangles y Varradòs.

Es evidente, a la vista de cualquier mapa, que la lengua con la que los araneses designan los lugares que habitan es otro de sus rasgos de identidad. Pero no solo eso: es, sin duda, su patrimonio inmaterial de mayor valor. El aranés es una lengua propia, de enorme vigencia en el valle. Y, de la misma forma que su río corre hacia las parameras de Aquitania, su lengua hunde sus raíces en el occitano, conjunto de dialectos que se hablan en la zona meridional de Francia, cuyo nombre se debe al uso adverbial de la forma oc para decir . De nuevo la orografía marcó los designios históricos de un valle que siempre tuvo unas comunicaciones más fáciles con el sur Francia que con España. Durante la Edad Media este territorio era un condado perteneciente a Aquitania que se entendía a través de los dialectos occitanos que usaban trovadores y gobernantes.

Y así continuó siendo a pesar de que a partir del siglo X comenzó a vincularse con los condados pirenaicos aragoneses y catalanes. De la misma forma que hizo con la lengua, a partir del siglo XIII, este territorio creó sus particulares formas de organización, manteniendo durante siglos sus propios privilegios en la toma de decisiones sobre los asuntos que atañen al valle. De hecho, en el estatuto de autonomía catalán de 1979 se le restituyeron sus derechos históricos y, en 1991, fue reinstaurado el Conselh Generau d’Arancomo órgano de gobierno propio. También mantiene en la actualidad una particular división territorial denominada “terçons”.
Iglesia de Santa Andreu de Salardù. Románica. Unos canecillos decoran los muros norte y sur, y un esbelto campanario octogonal perfila su silueta. Salardù. Valle de Arán. Cataluña. España. © Javier Prieto Gallego;
Iglesia de Santa Andreu de Salardù. Románica. Unos canecillos decoran los muros norte y sur, y un esbelto campanario octogonal perfila su silueta. Salardù. Valle de Arán. Cataluña. España. © Javier Prieto Gallego;
Ventana en la fachada de una casa cubierta de hidedra del Valle de Arán. Cataluña. España. © Javier Prieto Gallego;
Todo ese pasado de aislamiento y esfuerzo por la supervivencia es ya solo eso, el pasado. Hoy en día la conexión del valle con los de su entorno es total y el acceso permanente. Hasta tal punto que, en momentos clave de la temporada invernal, puede llegar al borde del colapso. Y no por exceso de nieve en sus caminos, como antaño, sino por el de visitantes. No es raro que de los 10.200 habitantes que tiene en verano pase, de golpe y porrazo, a los 25.000. Así de importante es el tirón turístico que tienen sus afamadas pistas de esquí y las urbanizaciones que han ido comiendo terreno, poco a poco, a este valle tan encantado como lleno de encantos.

Vielha es la capital de este pequeño reino de las nieves y los bosques. También el nudo por el que pasan sus comunicaciones por carretera. Es la consecuencia de su posición central en el valle. En ella reside su consejo de gobierno y en ella se acostumbra a realizar la primera de las paradas una vez finalizada la travesía del túnel, la forma de acceso más rápida y frecuente, desde el sur, a este intrincado territorio.

Su monumento más destacado es la iglesia de sant Miqueu, que encontramos junto al Ayuntamiento y la Oficina de Correos. Por fuera destacan su torre octogonal y la portada, con esculturas de temática bíblica -condenados, bienaventurados…- y algunos capiteles historiados. Dentro, descubrimos su única nave adornada por pinturas románicas y barrocas. Sin embargo, su elemento más destacado es el conocido y venerado en todo el valle, busto del Cristo de Mijarán, una escultura tallada en madera en el siglo XII que formó parte de un Descendimiento.
 
Torreón de la Casa Portolà de Arties. Arties. Valle de Arán. Cataluña. España. © Javier Prieto Gallego;
Torreón de la Casa Portolà de Arties. Arties. Valle de Arán. Cataluña. España. © Javier Prieto Gallego;
Una visita que no hay que dejar de hacer, sobre todo si se quieren conocer mejor las singularidades de este particular territorio, es la del Musèu deraVal d’Aran, que encontramos en la antigua casa señorial de Tor deth Generau Marthinhon. El recorrido por su interior sintetiza la historia de Arán desde la prehistoria hasta nuestros días, a través de infinidad de objetos arqueológicos, artísticos y etnográficos. Para los amantes de la etnografía, la Fábrica de la Lana es otro de los rincones imprescindibles de Vielha. Su maravillosa muestra de maquinaria -casi toda de madera- transporta de inmediato a la época, el siglo XIX, en la que esta industria cobró aquí una gran importancia.

Ni que decir tiene que desde Vielha son multitud los recorridos que pueden realizarse, casi siempre con dos importantes hilos conductores: la maravillosa colección de pequeños templos rurales que salpican el valle y la Naturaleza. Respecto a los primeros, hay que decir este valle se ha convertido en un punto de referencia de primer orden en la recuperación y muestra de pintura mural medieval. Según la época del año, es posible llegar a visitar hasta 15 de estas pequeñas iglesias románicas llenas de encanto. Las de Mair de Diu dera Purificacion -el mejor exponente de la arquitectura románica del valle-, en Bossòst; sant Andrèu, en Salardú y sant Miquèu, en Vielha, permanecen abiertas todo el año.

Respecto al segundo hilo conductor, una atractiva y sencilla propuesta consiste en  visitar Saut deth Pish, espectacular salto de agua situado a 1.580 metros de altitud. Para ello hay que abandonar la localidad en dirección a Francia y tomar la pista que arranca en Pont d’Arròs y recorre el vertiginoso valle del arriu de Varradòs. Tras unos 11 kilómetros de pista se alcanzan las praderías de Plan de Artiguetes a cuyos pies se despeña esta impresionante cascada, unas de las más conocidas -y frecuentadas- de todo el Pirinero.
Cascada de Sauth deth Pish, en Arròs. Valle de Arán. Cataluña. España. © Javier Prieto Gallego;
Cascada de Sauth deth Pish, en Arròs. Valle de Arán. Cataluña. España. © Javier Prieto Gallego;

La otra carretera importante del valle, además de la que sale hacia Francia, es la que aúpa hacia la estación de esquí de Baqueira-Beret. En el trayecto, que hilvana pequeñas y atractivas poblaciones, destacan las localidades de Escunhau, en la que se localiza la casa más antigua del valle, construida en 1393; Arties, con un hermoso casco antiguo y notables edificios religiosos -impresionante, la iglesia de Santa María-; y Salardú. En esta última aguarda al viajero la visita a un viejo molino harinero ubicado junto a las aguas del Aiguamòg, un ejemplo representativo, tanto en su funcionamiento como en su arquitectura, de los pequeños molinos del valle. Este funcionó desde el siglo XVII hasta la Guerra Civil. Otra singular visita la constituye el PyrenMuseu, único en su género, dedicado a mostrar la apasionante aventura de los primeros exploradores y pioneros del Pirineo.

EN MARCHA. El valle de Arán se encuentra en pirineo leridano, en el extremo noroeste de Cataluña. Desde el sur el acceso se realiza por la N-230 a través de un túnel de más de 5 kilómetros de longitud.
MUSÈU DERA VAL D’ARAN.Tel. 973 64 18 15.
INFORMACIÓN. Oficina de turismo de la Val d’ Aran, tel. 973 64 06 88. Oficina de turismo de Vielha, tel. 973 64 01 10.

Mapa de la zona

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Y así lo publicó EL NORTE DE CASTILLA
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