Ocho miradores de Castilla y León: un viaje con mucho vértigo

Los cañones del Ebro vistos desde el mirador de Pesquera de Ebro. Parque natural "Hoces del alto Ebro y el Rudrón". Las Merindades. Burgos. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;
Los cañones del Ebro vistos desde el mirador de Pesquera de Ebro. Parque natural "Hoces del alto Ebro y el Rudrón". Las Merindades. Burgos. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego;
Ocho miradores para disfrutar de algunos de los paisajes más impresionantes de Castilla y León.

Y tú ¿qué miras?

Un recorrido por algunos de los balcones que se asoman a los paisajes más bellos de Castilla y León

© Texto y fotografías: JAVIER PRIETO GALLEGO 

A veces solo hace falta subirse a un taburete para ver la vida de otra manera. Encontrarle perspectivas nuevas, una dimensión diferente. En ocasiones, incluso, basta ponerse de puntillas para atisbar lo que está pasando más allá. Despuntar de entre la masa para ver con claridad. Pero no siempre es así. El deseo de ver más allá, de elevarse sobre el horizonte es tan natural como la necesidad de comer o dormir. Todas las civilizaciones, desde tiempos ancestrales, han mostrado su querencia por dominar las alturas, por tener un lugar desde el que mirar lo que está por venir, lo que se mueve en derredor. Tal vez por eso mostramos una querencia especial a los lugares que nos ofrecen vistas despejadas, horizontes inmensos con los que extasiarnos, paisajes que nos invitan a pensar, que nos dan la verdadera dimensión de nuestro existir. Son lugares mágicos. Nos hacen sentirnos pequeños y grandes al mismo tiempo. Estos son algunos de los que podemos disfrutar en Castilla y León. 

o1. MIRADOR DE ORELLÁN. Ofrece la perspectiva más típica y conocida de Las Médulas, la titánica explotación aurífera que los romanos exprimieron en los confines de El Bierzo: la mayor mina de oro a cielo abierto del vasto imperio romano. La mejor hora para disfrutarlo es el atardecer. Es entonces cuando el revoltijo de picachos y cortados en que quedó convertido el monte tras la explotación toma el color rojizo de la sangre. La misma que hizo falta para reventar, a fuerza de trombas de agua, la montaña que guardaba su metal más deseado. En la explotación aurífera de Las Médulas los romanos utilizaron la técnica conocida como ruina montium, la destrucción de la montaña a base de proyectar grandes trombas de agua en galerías excavadas previamente. Para ello necesitaron una ingente mano de obra, en la que se combinaban esclavos y nativos pagados,  pero también una amplia red de canales para recoger el agua de las montañas bercianas y conducirla, con fuerza y puntería, hasta las minas que estaban explotando. El acceso hasta el mirador de Orellán puede realizarse en coche desde la localidad de Orellán.

Panorámica de Las Médulas vistas desde el mirador de Orellán. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Panorámica de Las Médulas vistas desde el mirador de Orellán. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

02. MIRADOR DE PIEDRASLUENGAS. El viaje por el palentino valle de La Pernía culmina con un espectáculo visual de primera: la impresionante vista que se tiene, desde lo alto del puerto de Piedrasluengas (1.390 m) de los Picos de Europa y el vallede Liébana. La carretera CL-627 une a través de este puerto las provincias de Palencia y Cantabria ofreciendo, además de estas soberbias panorámicas, un recorrido lleno de encanto. A su vera se localiza un amplio reguero de iglesias románicas y algunos de los pueblos más bellos de la Montaña Palentina. El último de ellos antes del mirador, Piedrasluengas, es, a su vez, el más septentrional de la provincia. El mirador, con bancos y barandillas de madera, se ubica a los pies de la impresionante línea montañosa formada por las cumbres de Peña Labra, Cuchillón y Tres Mares.

Mirador del puerto de Piedrasluengas. Al fondo los Picos de Europa. Montaña Palentina. Ruta del Románico palentino. Palencia. Castilla y León. España
Mirador del puerto de Piedrasluengas. Al fondo los Picos de Europa. Montaña Palentina. Ruta del Románico palentino. Palencia. Castilla y León. España
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03. MIRADOR DEL TOMBO. Unos kilómetros después de dejar atrás la localidad leonesa de Posada de Valdeón, en mitad de unas rampas de vértigo y un poco antes de adentrarse en las angosturas imposibles de Caín, se ubica uno de los balcones más impresionantes de los Picos de Europa. Fue inaugurado el 10 de agosto de 1964 y campea sobre él el perfil inconfundible de un rebeco, especie emblemática de este macizo montañoso que corre a sus anchas entre los canchales de caliza. El mirador también fue dedicado a un montañero emblemático, Julián Delgado Úbeda, explorador incansable de estas montañas. Orientado hacia el Macizo Central de los Picos, este rincón fue escogido porque desde él se contempla, en primer plano, el mítico Monte Corona. Allí, unos prados y varias invernales acotan el lugar en el que, según se cuenta, el visigodo don Pelayo fue proclamado rey. Subido a lo alto de un escudo portado por sus vasallos dio en estos prados los primeros gritos de una guerra que terminó por llamarse La Reconquista. El mirador fue inaugurado por el entonces Ministro Manuel Fraga Iribarne y para llegar hasta él fue necesario habilitar, con el trabajo voluntario de los vecinos, el estrecho camino que llegaba desde Posada de Valdeón. El autor del monumento, formado por el rebeco, una cruz con la rosas de los vientos y un panel metálico con los nombres de las cumbres que se ven desde allí, es Alonso Coomonte.
Vista del monumento al rebeco en el mirador de El Tombo, con los Picos de Europa al fondo. Valle de Valdeón. León. Castilla y León. España.
Vista del monumento al rebeco en el mirador de El Tombo, con los Picos de Europa al fondo. Valle de Valdeón. León. Castilla y León. España.
04. MIRADOR DE AUTILLA DEL PINO. Desde él la Tierra de Campos parece un mar infinito. Sobre todo al caer la tarde. Es entonces cuando la lámina de agua que forma la laguna de La Nava reluce como un espejo entre los campos de cereal. El mirador, que fue inaugurado por Franco en los años 60 del siglo XX, cuenta ahora con una amplia bancada y varios paneles informativos con los que poner nombre a las más de 20 localidades que se contemplan desde allí. Es lo que tienen las llanuras de Tierra de Campos, que un pequeño desnivel como el que se ofrece en la subida del llano al páramo proporciona muchos kilómetros de horizonte. Esta peculiaridad hizo que durante la Edad Media el borde de estos páramos se llenara de castillos y torre de observación. De lo que están  llenas las laderas del páramo junto al mirador es de afamadas bodegas en las que rematar, con un buen picoteo de cocina tradicional, la contemplación del horizonte.
Cruz de piedra en el mirador de Autilla del Pino, desde el que se divisa una gran panorámica de Tierra de Campos. Autilla del Pino. Palencia. Castilla y León. © Javier Prieto Gallego
Cruz de piedra en el mirador de Autilla del Pino, desde el que se divisa una gran panorámica de Tierra de Campos. Autilla del Pino. Palencia. Castilla y León. © Javier Prieto Gallego
05. MIRADOR DE PESQUERA DE EBRO. El río Ebro a su paso por la provincia de Burgos traza un pasillo de honduras mareantes, los cañones que a lo largo de 60 millones de años ha venido labrando sin descanso hasta convertirlos en uno de los espectáculos naturales más sobresalientes de Castilla y León. Ahora, junto con los que también ha tallado su afluente, El Rudrón, forman un espacio natural de altas cualidades paisajísticas, el parque natural Hoces de Alto Ebro y Rudrón. Un lugar de privilegio desde el que asomarse a estos hermosos abismos es el mirador que se localiza a un kilómetro y medio de la localidad. Por supuesto, la visita a Pesquera es un complemento imprescindible. Su casco urbano aparece bien servido de arquitectura tradicional y casonas pertenecientes a linajes señoriales cuyos orígenes se rastrean en tiempos de Carlos I. Incluso cuenta entre sus calles con el raro ejemplo de una “casa de placer”. Así lo dice una inscripción: “Iesus María. Esta es casa de placer i la gente de alegría. Abe María. Año 1712”.
 
06. MIRADORES DE MONTE SANTIAGO. En los confines de la provincia burgalesa, allá donde, en su extremo nororiental, limita con la provincia de Álava, en tierra de Merindades, dominios de Villalba de Losa y Berberana, a un paso mismo del puerto de Orduña, se extiende un rincón portentoso entre nuestros paisajes más sobresalientes: el hayedo de Monte Santiago. El núcleo vital de este enclave lo constituye un espeso bosque de hayas, que representa una de las más perfectas muestras de la frondosidad que en otros tiempos alcanzó el bosque atlántico en estas latitudes. Una pista forestal permite adentrarse a pie hasta dos espectaculares miradores desde los que se contempla, en un grandioso anfiteatro abierto a los pies, el valle de Délica, el ancho cañón tallado por el río Nervión, ya en territorio alavés. Uno de ellos es el conocido como Mirador Esquina Rubén, hacia la izquierda del espacio protegido, el otro, desde el que mejor se contempla uno de los saltos de agua más vertiginosos la Península,el despeñadero por el que el Nervión se lanza al vacío, se conoce como Mirador del Salto. Ahora bien, el espectáculo solo es completo en época de abundantes lluvias.
Cañón de Délica visto desde los miradores de Monte Santiago Este cañón está formado por el río Nervión tras el Salto del Nervión que lleva su mismo nombre en el extremo noroccidental de Álava junto al pueblo de Délica. Espacio natural. Las Merindades. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Cañón de Délica visto desde los miradores de Monte Santiago Este cañón está formado por el río Nervión tras el Salto del Nervión que lleva su mismo nombre en el extremo noroccidental de Álava junto al pueblo de Délica. Espacio natural. Las Merindades. Burgos. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
07. MIRADOR DE VALDERREDIBLE. La carretera que asciende desde la localidad palentina de Revilla de Pomar hacia el espacio natural de Covalagua y la Cueva de losFranceses atraviesa el páramo desolado de las Loras para terminar, de golpe y porrazo, ante un balcón de largas vistas. Es el asomadero desde el que se contempla, casi casi como si te hubieran obligado a saltar desde un avión, el valle cántabro de Valderredible. Y no se sabe qué causa más impresión, si las alturas de vértigo desde las que se contempla el valle abierto por el río Ebro o el brutal contraste entre el paisaje desarbolado de la paramera, de evocación prácticamente lunar, y la frondosidad del valle. 
Valle de Valderredible desde el Mirador de Valcabado en el páramo de La Valdivia. Espacio Natural de Covalagua. Palencia. España. © Javier Prieto Gallego
Valle de Valderredible desde el Mirador de Valcabado en el páramo de La Valdivia. Espacio Natural de Covalagua. Palencia. España. © Javier Prieto Gallego
08. MIRADOR DE LA PEÑA DE FRANCIA. La subida hasta el alto rocoso sobre el que ese asienta el santuario más emblemático de la Sierra de Francia, a 1.727 metros de altura, tiene varias recompensas. Para los creyentes, el contacto con una tradición ancestral. La que sitúa el hallazgo en una cueva, de la talla de la Virgen largamente olvidada en su escondite durante las refriegas de la Reconquista y luego largamente buscada en el siglo XV por el francés Simón Vela, que no cejó en su empeño -con la ayuda de los sueños inducidos por la propia Virgen- hasta que encontró aquí aquella Virgen negra con Jesús en brazos. Y para cualquiera con un poco de sensibilidad, las impresionantes panorámicas que se tienen sobre la Sierra de Francia y casi todos sus pueblos. Unas mirillas de aire militar ayudan a identificar, con suma puntería, cada uno de ellos.
Panorámica desde el mirador de la Peña de Francia. Tres visitantes admiran la llanada salmantina desde lo alto de la Peña de Francia, a 1.783 metros de altitud. Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia. Salamanca. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Panorámica desde el mirador de la Peña de Francia. Tres visitantes admiran la llanada salmantina desde lo alto de la Peña de Francia, a 1.783 metros de altitud. Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia. Salamanca. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

Por supuesto, esto solo una pequeña lista con algunos de los que no deberían faltar en un viaje de miradores por Castilla y León, pero hay muchos más ¿cuáles son tus preferidos?

 

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Y así lo publicó EL NORTE DE CASTILLA
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