Planes para una Semana Santa de aires rústicos y turismo rural en Castilla y León

Sala capitular con el Sepulcro de san Pedro de Osma. Catedral. El Burgo de Osma. Soria. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Sala capitular con el Sepulcro de san Pedro de Osma. Catedral. El Burgo de Osma. Soria. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
No todas las Semanas Santas con interés en Castilla y León tienen por qué discurrir entre aglomeraciones y desfiles interminables. Aquí te hablo de esas "otras" que, sin tanto renombre, presentan suficiente encanto como para acercarte a ellas. Recuerda que reservar tus alojamientos a través de SIEMPRE DE PASO ayuda a generar contenidos gratuitos de calidad para este blog.

PUEBLOS Y PASOS

© Texto y fotografías: Javier Prieto Gallego

Es tan grande la cosecha de celebraciones religiosas de Semana Santa en Castilla y León, y de tanta calidad, que en ocasiones lo que más cuesta es decidirse por unas o por otras. En cualquier caso, es una gran ventaja, vayas donde vayas durante la Semana Santa lo difícil va a ser no darte de bruces con una procesión de mérito. O, al menos, con una manifestación religiosa de raíces profundas, de sentimiento auténtico. De esas que te hacen quedarte en silencio, parado sobre una acera, con miedo hasta de toser por no romper el embrujo de unos momentos llenos de angustia y emoción. Y para eso, muchas veces, no hacen falta tallas firmadas por imagineros de renombre o interminables desfiles de capuchón y antorcha.

Por eso, en esta ocasión, vamos a dejar a un lado las ocho celebraciones de Semana Santa con marchamo de Interés Turístico Internacional en Castilla y León (Ávila, León, Medina del Campo, Medina de Rioseco, Palencia, Salamanca, Valladolid y Zamora) y las cuatro de Interés Turístico Nacional (Astorga, Burgos, Peñafiel y Ponferrada) para bucear entre esas otras Semanas Santas de Castilla y León, quizás menos agobiadas por la presión del turismo pero sin duda merecedoras de atención. A continuación, unas cuantas ideas para planificarnos una Semana Santa de tradición y pueblos.

 

01 ÁGREDA (Soria).

Muy alejada de la típica imagen de capuchón y penitente, la celebración que tiene lugar el Viernes Santo en Ágreda recuerda directamente a la moda de respeto del siglo XVI. La “culpa” es de una cofradía, la de la Vera Cruz, fundada el 7 de abril de 1556, que, además del espíritu, ha sabido conservar hasta los trajes que se llevaban entonces para honrar a los muertos camino del cementerio. Ese era el objeto de la cofradía, facilitar el entierro a quienes fallecieran en la villa, y ese es el traje con el que aun desfilan. Por eso, por seguir la moda propia del reinado de Felipe IV, a los cofrades se les conoce como “felipecuartos”. El traje de “gala rigurosa” -hay varias categorías- consta de sombrero de ala ancha, chaleco, chupín, cola, calzón, medias y zapatos, todo ello en color negro. De color blanco son la chorrera, la golilla, la camisa, el pañuelo y los guantes. A la cintura llevan también la conocida como “daga de Flandes”.
NO TE PIERDAS. El Viernes Santo, la procesión del Sermón de las Siete Palabras. El desfile, al que se suman también barbudos romanos, “alumbrantes” y “hermanas”, da comienzo a las 11,30 y parte de la iglesia de San Juan Bautista para llevar las imágenes hasta la parroquia de Nuestra Señora de los Milagros, donde tiene lugar el sermón.
GASTROPASIÓN. Ágreda presume de su maña para elaborar pastas. En su rico muestrario, basado en una larga tradición que viene de muchas generaciones atrás, encontramos magdalenas, mantecadas, sobadillos, hojaldres, españoletas, y rosquillas huecas. Pero si buscas algo propio de la gastronomía local prueba “El langarto”, una masa de pan rellena de picadillo o sardina que recuerda algo a la empanada gallega.

 

02 EL BURGO DE OSMA (Soria).

Ser villa episcopal marca. Especialmente en temas de índole religioso, como no podía ser de otra manera. Y eso se nota en cómo la tradición se ha venido manteniendo en materia de desfiles procesionales de Semana Santa. La de El Burgo destaca por el número de pasos, por la música que la envuelve y, sobre todo, por el escenario urbano en el que se desarrolla. Y, muy especialmente, por todo cuanto acontece en el entorno de su catedral.
NO TE PIERDAS. De sus desfiles procesionales, apunta el del Viernes Santo, que arranca a las 21 h. de la catedral, y el del Encuentro que parte el domingo de Resurrección a las 12,30, también de la catedral. Uno de los momentos singulares de las celebraciones burguenses acontece durante la vigilia pascual del Sábado Santo por la noche, cuando, al tiempo que se canta el Gloria in excelsis Deo, se retira el velo de pasión que durante el triduo sacro oculta el retablo mayor de la catedral.
GASTROPASIÓN. No hay que dejarse cegar por las afamadas jornadas rito-gastronómicas del Virrey: aparte del cerdo, el repertorio de condumios es de aúpa. Tenemos cordero, aves de corral, productos de caza, de huerta y setas varias. En repostería destacan los sobadillos hojaldrados, las tortas dormidas de anís, sus famosos harinados y, en Semana Santa, buñuelos de viento.

 

 

03 BERCIANOS DE ALISTE (Zamora).

Respeto y discreción es el ruego que hacen encarecidamente los vecinos a los forasteros que el Jueves y Viernes Santo se avalanchan sobre la localidad con la expectativa de asistir a un rito único. Y es que ven peligrar la autenticidad de una tradición que hunde sus raíces en la Edad Media como consecuencia de la presión mediática que tienen que soportar. Es lo que tiene aparecer siempre en los medios de comunicación como ejemplo de pureza y tradición. Su celebración del Santo Entierro ha pasado de ser una celebración perdida en un recodo de la España profunda a ser una de las más buscadas por los coleccionistas de rarezas. Aquí la rareza consiste en ver desfilar a los cofrades con la que será su postrer mortaja, un hábito blanco arreglado con mimo para cuando llegue la ocasión -Dios no lo quiera, cuanto más tarde mejor-, que se trueca en capa alistana para quienes guardan luto.
NO TE PIERDAS. El cortejo que se forma el Viernes Santo, alrededor de las cinco de la tarde. Después del sermón de las Siete Palabras y una vez que el Cristo articulado, que se ha alzado previamente frente a la iglesia, ha sido despojado de sus clavos y de la corona de espinas, se introduce en una urna de cristal y es portado a hombros por los penitentes. La larga fila de encapuchados se dirige entonces hacia las afueras de la población hasta llegar a un montecillo en el que los cofrades giran en torno a tres cruces de piedra para ganar la indulgencia. Mientras, resuenan en la atardecida cánticos sobrecogedores de tono barroco y padrenuestros. El cortejo regresa después al templo, donde finaliza la procesión.
GASTROPASIÓN. Qué duda cabe de que el Campo de Aliste es famoso, entre otras cosas, por la carne de sus terneras, materia prima para unos chuletones gloriosos y unos guisos de chuparse los dedos. Pero, al margen de esto, Bercianos de Aliste adoba su Semana Santa con buenos platos de pulpo y guisos de bacalao.

 

04 NAVALUENGA (Ávila).

Paso a paso y verso a verso, así es como discurre la procesión del Jueves Santo o de Los Romances por las calles de Navaluenga. Un desfile cuya originalidad reside en el empeño puesto por dos grupos de romanceros en proclamar los 300 versos que Lope de Vega dedicó a la pasión de Cristo, publicados en las “Rimas Sacras” en 1614, más otros catorce de José de Valdivielso, autor también del siglo XVII. Al parecer, las raíces de esta peculiar tradición podrían estar en los canónigos regulares de San Agustín que habitaban la Real Colegiata Abadía de Santa María, en la vecina localidad de Burgohondo. Su intento de que el pueblo abrazara la profundidad espiritual de los versos de Lope llegó tan lejos que aquel acabó por memorizarlos y convertirlos en expresión de fe durante el desarrollo de la procesión de Los Romances.
NO TE PIERDAS. A las 18 h arranca la procesión de Los Romances desde la iglesia de Nuestra Señora de los Villares con los pasos portados a hombros “Cristo de la Vera Cruz”, “La Virgen Dolorosa”, ”Nazareno de la Caída” y “Cristo amarrado a la columna” acompañados por los romanceros, que van entre las dos últimas imágenes. El punto culminante de este duelo de rapsodas llega con El Pique, al final de este Vía Crucis poético. Es entonces, junto a la iglesia de Nuestra Señora de Los Villares, cuando las dos cuadrillas se arrancan en un duelo por ver quién recita más deprisa -y mejor- sin equivocarse. Divididos antiguamente en solteros y casados, la tradición marcaba que el que perdía invitaba al resto a limonada y bollos. Hoy es el Ayuntamiento el que puede llegar a repartir más de 9.000 bollitos típicos de la zona y 200 litros de limonada entre los asistentes.
GASTROPASIÓN. Asistir con interés a este singular duelo de recitadores tiene como recompensa asegurada un convite por parte del Ayuntamiento de bollitos dulces y limonada. Pero Navaluenga es sitio para degustar un buen chuletón de ternera de Ávila. Otros platos del menú pueden ser los fréjoles con morcillón y las “sopas de ajo y rucio” “Patatas secas con torreznos” o la riquísima “caldereta de cabrito”. Es evidente que, como postre, no pueden faltar unos buenos melocotones del Alberche en almíbar.

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