Por los páramos de Antigüedad (Palencia)

Monumento levantado en recuerdo a la caída que sufrió el corredor Lance Armstrong a cuatro kilómetros de Antigüedad. Cerrato Castellano. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Monumento levantado en recuerdo a la caída que sufrió el corredor Lance Armstrong a cuatro kilómetros de Antigüedad. Cerrato Castellano. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Este paseo por los alrededores de la localidad de Antigüedad, en la provincia de Palencia, invita a disfrutar y descubrir los rasgos más característicos del paisaje cerrateño: amplios páramos en los que se extienden bosques y campos de labor, vallejos repentinos y cerros aislados. Además, la localidad de Antigüedad ofrece una interesante arquitectura tradicional y un ramillete de lugares que merece la pena visitar. También os podéis descargar aquí los tracks de este recorrido.

Aviones, bicicletas y horizontes despejados en un paseo por el corazón del Cerrato

Texto, vídeo y fotografías: JAVIER PRIETO GALLEGO

Parece como si en Antigüedad, un pequeño pueblo del Cerrato palentino, no supieran lo que es el término medio a la hora de levantar monumentos: igual les sirve una humilde bicicleta de carreras que un avión Phantom F-4. O un chozo de pastor de los de antes.


Vídeo del reportaje “Por los páramos de Antigüedad”, en el
Cerrato Castellano. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

El primero uno se lo encuentra según llega por la carretera de Cevico Navero -la PP-1411-, en alto sobre un poste, como un viejo tótem levantado por una ancestral tribu ciclista, en la orilla izquierda y a cuatro kilómetros de Antigüedad. Es el lugar exacto en el que el excorredor Lance Armstrong se vino al suelo y se rompió la clavícula, el 23 de marzo de 2009, mientras disputaba una etapa de la Vuelta a Castilla y León. Llevaba seis meses corriendo después de una dura lucha contra el cáncer, que había ganado. Aquí, en medio de una de las parameras que tanto caracterizan el paisaje cerrateño, en mitad de una recta de varios kilómetros trazada con tiralíneas, el entonces siete veces ganador del Tour de Francia, heroidicidad que había realizado sin saber lo que era un rasguño, vino a tener la caída más sonada de su carrera. Física y hasta ese momento, se entiende. Algo después vendría la definitiva, la que acabó destronándole tras desenmascararse una trayectoria llena de trampas y dopajes.

El caso es que aquella caída, que terminó con Armstrong en el hospital de Valladolid, puso el nombre de Antigüedad en periódicos y noticiarios de medio mundo, al mismo tiempo que en las televisiones del orbe se veía también el penoso estado en el que se encontraba entonces aquella carretera cochambrosa y parcheada. Para aprovechar semejante tirón mediático, la asociación juvenil “El Torreón” tuvo la ocurrencia de colocar en ese lugar una bicicleta y una placa. La Diputación, por su parte, la de adecentar una carretera que no debería haber estado así.

Poco imaginaba nadie entonces que aquel sencillo monumento, una bicicleta desempolvada de un trastero, tendría que pasar por la vergüenza de hacer honor a un corredor tramposo. En la placa sigue luciendo: “En reconocimiento a la vida personal y deportiva de Lance Armstrong”. Si bien, estando donde está, al borde de una carretera de tercera, solitaria y en alto sobre unos horizontes a menudo batidos por el viento y encarada al sol poniente, bastaría un cambio de placa para que, además de recordar aquella anécdota, resultara también un emotivo monumento a tantos y tantos ciclistas aficionados como cada año mueren en carreteras de ese tipo por accidentes que nunca deberían haberse producido. Es tan solo una idea.

Phantom F-4 levantado en honor de los pilotos españoles junto al pueblo de Antigüedad. Cerrato Castellano. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Phantom F-4 levantado en honor de los pilotos españoles junto al pueblo de Antigüedad. Cerrato Castellano. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

Lo del Phantom F-4 es otra historia. Una historia tan lejana que arranca en la Guerra Civil y viene a recordar a los hermanos César y Augusto Martín Campos,  naturales de la localidad, iniciadores de la lista de pilotos relacionados con Antigüedad. Ambos fueron pilotos de guerra y ambos murieron un año después de iniciada la contienda combatiendo cada uno en bandos diferentes. El avión, un cazabombardero de 1970, jubilado en el año 2001, que sirvió primero en Estados Unidos y después estuvo haciendo reconocimientos en España durante diez años, es, en realidad, un homenaje a todos los pilotos españoles. Fue cedido en el año 2007 por el Ministerio de Defensa y trasladado pieza a pieza desde Torrejón de Ardoz para colocarse en posición de perpetuo vuelo rasante -a seis metros del suelo- sobre los páramos de Antigüedad.

Por último, el chozo de pastor, es la reconstrucción ubicada junto al cruce de las carreteras de Baltanás y Cevico con la que se recuerda, sobre todo al forastero, la manera tradicional en la que se levantaban por aquí unas construcciones que ya solo se encuentran, in situ, con cuentagotas. Y eso porque en Antigüedad hay quien aún se dedica a mantener viva la memoria de una forma constructiva al borde de la extinción.

Antigüedad. Cerrato Castellano. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Antigüedad. Cerrato Castellano. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

La suerte que tiene el viajero, y que ya no tienen ni la bicicleta ni el Phantom, es que no hay pedestal que le ate para merodear por estos páramos a sus anchas. Y gozar cuanto le pete de un paisaje singular, hecho de llanuras pedregosas, caminos embarrados cuando llueve, cuestas repentinas y una floresta desigual, montuna, poblada de encinas, quejigos, enebros y sabinas, que huele a espliegos, tomillos y lavandas. Es decir, a campo campo. Un paisaje de contornos suaves, de vallejos, de lomas y cerretes tan calizos que deslumbran como la nieve a pleno sol y se vuelven merengue en cuanto caen cuatro gotas.

Bodegas en el camino que corre junto al arroyo de Valderrey. Antigüedad. Cerrato Castellano. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Bodegas en el camino que corre junto al arroyo de Valderrey. Antigüedad. Cerrato Castellano. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

Y para eso, para gozar durante una mañana de estas singularidades se ha lanzado a recorrer la ruta que en algunos folletos viene señalada como “La ruta de La fuente de los Serranos“, un circuito con principio y final en Antigüedad y de entre 12 y 15 km, dependiendo de los desvíos que se hagan.

El punto de partida está en la parte baja del pueblo, por el camino de Los Caños, que corre junto al arroyo de Valderrey en dirección sureste. Es la salida por el fondo del valle, por un camino que va dejando al lado derecho una curiosa colección de puertas de bodegas. Más o menos a un kilómetro del pueblo surge el desvío que, hacia la derecha, aúpa hasta lo alto del páramo en una larga cuesta. Es el camino de La Antolina, una rampa que lleva, en menos de dos kilómetros, desde los 840 metros de altitud hasta los 925 en los que se sitúa la rasa de la paramera.

Al tiempo que se recupera el resuello aparece, ya arriba, un cruce en equis, donde lo suyo es seguir de frente, sin tomar las opciones que se abren por la derecha ni por la izquierda. Es una pista agrícola que va dejando campos pelados a uno y otro lado mientras se aproxima a un punto muy especial de este viaje: la Cruz de la Muñeca, otro de los singulares homenajes que salpican el contorno geográfico de esta localidad.

Cruz de la Muñeca, en los páramos de Antigüedad. Cerrato Castellano. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Cruz de la Muñeca, en los páramos de Antigüedad. Cerrato Castellano. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

Ahora el monumento es una sencilla cruz de piedra que recuerda el paso por este mismo lugar -no muy lejos de donde Armstrong se rompió la clavícula- de la reina Juana I de Castilla acompañando el féretro de su esposo Felipe el Hermoso. Fue en 1507, en el transcurso del increíble viaje que durante tres años llevó a la reina a deambular por los páramos de Castilla, siempre de noche, enredada en un desconsuelo tan profundo que acabó en locura. Buscaba llevar al amor de su vida desde Burgos, donde murió, hasta Granada, para que descansara en paz. Pero entre tanto, acabó perdida por los pueblos del Cerrato que miraban atónitos el discurrir por sus calles de las interminables procesiones silenciosas que se perdían después en lo alto de los páramos. Dicen que aquí, en la Cruz de la Muñeca, el féretro arrastrado por cuatro caballos negros cayó al suelo y tocó tierra. Como el exciclista.

Doscientos metros antes de alcanzar la Cruz se abre, por la derecha del camino, un tramo de la Cañada Real Burgalesa que hay que tomar. Está señalizada con una flecha de madera y un cartel rojo con la letra “P”.  Novecientos metros más adelante se inicia el descenso hasta el fondo de Majadahonda, uno de los vallejos estrechos y retorcidos tan característicos del Cerrato. Al llegar abajo hay que bordear un abrevadero, el pozo de Pillella, y continuar por la orilla izquierda del arroyo que nace de él. Siguiendo el curso del arroyo y a casi tres kilómetros del abrevadero se alcanza la rampa que alza hasta el soto, acondicionado con mesas, en el que manan los potentes caños de la Fuente de los Serranos.

Desde este descansadero se inicia el tornaviaje hacia Antigüedad. Al pie de la rampa que lleva hasta la fuente se abre el ramal del camino que inicia la subida al páramo. Es una buena pista agrícola que aparece señalizada desde aquí y hasta el final con las trazas de un GR -rayas blanca y roja- que no dejan lugar a dudas en los posibles desvíos.

EL PASEO. Recorrido sin señalizar en torno a la localidad palentina de Antigüedad. De fácil realización si se siguen las indicaciones del reportaje. Tiene unos 15 km de trazado que pueden realizarse sin dificultad a pie o en bicicleta. A pie puede hacerse en unas tres horas. Desde la Fuente de los Serranos hasta Antigüedad se siguen los trazos de un sendero de gran recorrido -rayas blanca y roja-.
INFORMACIÓN. En la web de Antigüedad puede descargarse un folleto con la descripción del itinerario.
TRACK PARA GPS. Aquí podéis descargaros el track de la ruta “La fuente de los Serranos” en formato kml.
QUÉ MÁS.  A tres kilómetros y medio de Antigüedad, por la carretera de Cevico Navero, se localiza la ermita de Villella. En unas remodelaciones realizadas en el siglo XX se descubrió en su suelo la planta de una iglesia mozárabe del siglo IX. A cinco kilómetros de Antigüedad, en dirección a Espinosa de Cerrato, se halla la ermita de Nuestra Señora de Garón, en un bucólico paraje poblado de enormes chopos a los que algunos atribuyen, si se les abraza, la posibilidad de cargarse de energías telúricas. Tienen mucha fama las aguas del manantial y la Virgen despierta gran devoción en la zona.

Mapa de situación

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¿Habéis realizado ya esta ruta? ¿Conocéis otros parajes del Cerrato que merezca la pena visitar? ¿Conocéis alguna curiosidad más sobre esta localidad palentina?

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