Qué ver en Aguilar de Campoo (Palencia)

Galerías en la plaza de España de Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Galerías en la plaza de España de Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
La actual edición de la exposición de arte sacro "Las Edades del Hombre" en Aguilar de Campoo (Palencia) es una magnífica excusa para acercarse a conocer esta localidad montañesa famosa, sobre todo, por su industria galletera. Habitual punto de partida para disfrutar del denso patrimonio románico del norte palentino, atesora entre sus calles notables ejemplos de arquitectura señorial y religiosa, como el Monasterio de Santa María la Real o la ermita de Santa Cecilia, una de las dos sedes de la exposición. Recuerda que reservar tus alojamientos a través de SIEMPRE DE PASO me ayuda a generar contenidos gratuitos para que los disfrutes.

AGUILAR DE CAMPOO: GUÍA DE VIAJE

© Texto y fotografías: JAVIER PRIETO GALLEGO

Hace ya algunos años el viaje entre el corazón de la meseta y Santander se sumergía de repente, más o menos a mitad de camino, en un gran tazón de leche. Fuera la hora que fuera, si se trataba de un día laborable, el aroma potente de la vainilla se colaba a través de las rendijas del coche o el tren y el reloj retrocedía a toda velocidad hasta el momento del desayuno: la necesidad de agarrar una galleta y sumergirla en ese enorme tazón de leche se volvía tan urgente como la certeza indisimulable de que el viaje había llegado a Aguilar de Campoo. Hace ya algunos años que este chapuzón repentino en el tazón del desayuno pasó a la historia, entre otros motivos porque ahora el viaje en coche discurre por los cauces veloces de una autovía que la rodea como si quisiera evitar tentaciones infantiles. También porque los aires industriosos de esta villa no son los que fueron cuando, allá por los años 60 del siglo pasado, en Aguilar faenaban hasta cinco fábricas de galletas que transportaban sobre sus cintas un río infinito de medallones crujientes. Aún así, Aguilar de Campoo sigue siendo un pueblo galletero y el aroma de la vainilla recién removida se destapa de manera inesperada a la vuelta de cualquier esquina. Es muy posible que a los pájaros en Aguilar les baste una bocanada de aire para afrontar su día con toda la energía del mundo.

Castillo de Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Castillo de Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

Por supuesto, eso no fue siempre así. La industria galletera comenzó en Aguilar a principios del siglo XX de la mano de los Fontaneda. Así que desde el principio de los tiempos –es decir, desde que hubo pájaros por el cielo- hasta ese momento maravilloso en el que el aire se volvió nutricio, más bien fue todo lo contrario: dicen quienes saben de eso, y parece más que evidente, que el topónimo de esta localidad significa “nido de águilas”. Osea, mal lugar para polluelos indefensos de cualquier especie por muy perfumado que anduviera el aire.

Su castillo roquero, desde el que se disfruta de una hermosa estampa de toda la localidad, fue durante la Edad Media el nido fortificado desde el que se vino organizando y defendiendo una de las Merindades Menores más extensas de Castilla, un vasto territorio que se extendía por un área considerable de la actual Cantabria, Palencia y Burgos. La vega del Pisuerga, que abre una fértil llanada en torno a la localidad, sumado a su condición de cruce de caminos y antesala de un murallón montañoso que desde Aguilar parece tocarse ya con la mano, favoreció su condición de capital comarcal, de centro de operaciones que aprovechó, con el tino que caracteriza casi siempre a los poderosos, una nobleza montañesa –con los marqueses de Aguilar en lo más alto- que regó de escudos las fachadas de la localidad.

La misma nobleza que recibió embobada la visita del futuro rey de España, Carlos I, en su viaje iniciático a un reino del que desconocía hasta el idioma. Había desembarcado en Tazones y viajaba hasta Valladolid para ser proclamado rey. Era el año 1517 y el día 22 de octubre cuando arribó en Aguilar de Campoo para hospedarse durante cinco jornadas en la casa de don Luis Fernández Manrique, marqués de Aguilar. Lo mismo que haría un año después, en viaje desde Santander hacia Valladolid, adonde acudía ahora el hombre más poderoso de la tierra en su momento a disfrutar del sofoco de la rebelión comunera.

Capitel de la Matanza de los Inocentes. Ermita de Santa Cecilia. Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Capitel de la Matanza de los Inocentes. Ermita de Santa Cecilia. Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

 

DE PASEO POR AGUILAR

El paseo detenido por el interior de la localidad podría empezarse por cualquier sitio: no es tan grande como para perderse ni tampoco tan pequeña como para hacerlo en un pispás. Pero puede que uno de los mejores lugares por donde empezarla sea el monasterio de Santa María la Real, uno de sus monumentos más emblemáticos. Otro, sin duda, es la ermita de Santa Cecilia.

El monasterio aparece citado ya en documentos del siglo XI, lo que retrotrae su existencia casi hasta los mismos orígenes de la población medieval. Aunque no fueron los primeros monjes en ocuparlo, los premostratenses fueron quienes, por voluntad del rey Alfonso VIII, vinieron a habitarlo en el siglo XII y moraron en él hasta la expulsión forzosa a la que les obligó la Desamortización de 1835. Después de esto, lo consabido: primero el abandono, luego la ruina y más tarde el expolio. En 1871, tras haber sido declarado Monumento Nacional en 1866 –o tal vez por ello- los 23 capiteles más valiosos del claustro y de la iglesia abandonan sus lugares de origen para viajar hasta el Museo Arqueológico Nacional. Uno de ellos proseguiría viaje, en 1932, hasta recalar en el Fogg Art Museum de la universidad de Harvard.

Soportales de la plaza de España. Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Soportales de la plaza de España. Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

 

Colegiata de San Miguel Arcángel. Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Colegiata de San Miguel Arcángel. Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

Lo que de verdad sorprende en este caso es que mucho, mucho después, en 1978, cuando todo el complejo era una pura ruina descarnada y hueca el entusiasmo de un grupo de amantes incondicionales del patrimonio puso en pie la primera restauración del monasterio y, a la postre, las primeras piedras de la Fundación Santa María la Real y el Centro de Estudios del Románico. Aquel empeño hizo posible también alojar en él un instituto de enseñanza. Pero si hoy se convierte en el comienzo del paseo aguilarense es por el recorrido didáctico que propone en torno al románico montañés, que tiene en Aguilar uno de sus trampolines. El centro expositivo ROM, Románico y Territorio, ubicado en la sacristía y la iglesia propone un original viaje al románico más cercano. Después queda recorrer el claustro, construido al más puro estilo cisterciense, en el siglo XIII, y detenerse en la sala capitular, rehecha por los premostratenses en 1209.

Retablo mayor de la colegiata de San Miguel Arcángel. Siglo XVI. Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Retablo mayor de la colegiata de San Miguel Arcángel. Siglo XVI. Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

A los pies del castillo, como levitando en un estado intermedio entre las alturas de las fortaleza y el piso llano sobre el que se extiende la población, queda la ermita de Santa Cecilia, uno de los edificios más destacados del románico palentino. Por fuera, de su estampa armoniosa y bien proporcionada destaca su torre cuadrangular, de tres cuerpos y ventanas geminadas en el superior. Pero es en su interior donde aguarda el asombro de sus capiteles, alguno de ellos tallados en la piedra caliza con la misma plasticidad que ofrece el barro. Y tanta vida que dan ganas de salir corriendo… si no fuera porque el gozo de la contemplación agarrota cualquier intento de escape. Hablo del que retrata La matanza de los inocentes con un dramatismo tal que podría rezumar sangre en cualquier momento. O dejar oír el desgarro profundo de las madres ante la ejecución de sus hijos. La Fundación intervino en la iglesia hace unos años recuperando la espacialidad interior, sustituyendo las cubiertas y reforzando la estructura de la torre. Muy cerca de Santa Cecilia estuvo ubicada la iglesia de San Andrés, del siglo XII, hasta que, a principios del siglo XX, se trasladó al barrio del Soto. La subida al castillo, ahora o en otro momento del recorrido, puede emprenderse por unas escalinatas desde la explanada en la que está la ermita.

Desde esa fortaleza, que ofrece una bella panorámica de Aguilar y el alucinante telón de fondo que son las mesetas de Las Tuerces y La Pata del Cid, partía el cinturón protector de sus murallas. Tras ellas fue tomando forma la población medieval y aún hoy es posible rastrear aquel murallón defensivo en distintos puntos de la localidad. También seis de las siete puertas que tuvo. La de Reinosa, tal vez la más monumental de todas, es un arco del siglo XIV ante el que era obligado el pago de tasas para las mercancías que pretendían introducirse en la localidad procedentes de la costa y la montaña. Sobre el arco luce una lápida blanquecina, muy desgastada por la erosión, con textos escritos en hebreo y hebreo aljamiado.

Colegiata de San Miguel Arcángel. Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

Si usamos esta vía de entrada al casco histórico enseguida pasamos ante el palacio de los Velarde, buen ejemplo de la arquitectura señorial montañesa, de contundentes sillares y espesa escudería señoreando las fachadas. Casi enfrente se abre la calle Tobalina, que alcanza hasta la puerta del mismo nombre y en la que se localizan también buenas muestras de arquitectura civil montañesa. Del otro lado del arco queda el interesante Museo Ursi, con obras del escultor Ursicinio Martínez. La otra calle convergente en la puerta de Tobalina, que atraviesa lo que fuera la importante judería aguilarense, devuelve hacia el cogollo histórico a la altura del arco del palacio inacabado del marqués de Villatorre. Desde él, una calle que bordea la cabecera de la colegiata de San Miguel por su lado izquierdo conduce hasta la puerta del Hospital.

Puerta del Hospital. Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Puerta del Hospital. Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

La colegiata

La colegiata se abre hacia el gran desahogo urbano que es la plaza de España, perfilada por la larga hilera de galerías acristaladas de aires cantábricos y los amplios soportales que, por tres de sus costados, permiten el discurrir de la vida cotidiana sin el acoso del duro clima invernal que campea durante tantos meses al año. El máximo exponente del poder civil durante la Edad Media queda representado por el sólido palacio de los marqueses de Aguilar, fácilmente identificable por la solidez de sus piedras, la larga fachada a la que se asoman hasta once balcones y, cómo no, sus escudos señoriales. El poder eclesiástico lo representa la colegiata de San Miguel, un compendio de estilos artísticos al que no le falta prácticamente ninguno: tres naves de origen visigodo, trazas y puerta románica, gótico en lo fundamental, dos cuerpos de la torre herrerianos y un bello retablo mayor renacentista de la escuela burgalesa. Amén del citado retablo, en el paseo por su interior se descubren interesantes piezas, discreto apunte de las que guarda también el Museo Parroquial.

En el lado opuesto al de la colegiata una calle muy corta asoma a las orillas del río y la puerta de la Cascajera. A esa vega se asoma también la oficina de turismo mientras el recorrido por Aguilar alcanza la pasarela que cruza el río a la altura del convento de Santa Clara.

De vuelta a la orilla izquierda del Pisuerga por el puente Mayor queda la puerta del Paseo Real. Tras la casona que aloja ahora al Centro de Estudios del Románico una calle lleva hasta este arco del siglo XIV. Ahí, en el arranque de uno de los tramos mejor conservados de la muralla, comienza el paseo del Monasterio, una avenida arbolada que finaliza en el comienzo de todo.

Centro de Interpretación del Románico en el interior de Santa María la Real. Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Centro de Interpretación del Románico en el interior de Santa María la Real. Aguilar de Campoo. Palencia. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
INFORMACIÓN
Oficina de Turismo de Aguilar, tel. 979 12 36 41.
Monasterio Sta. Mª La Real y Museo ROM (Románico y Territorio), tel. 979 12 30 53 – 616 994 651. Web: www.santamarialareal.org
Museo Parroquial, tel. 979 12 22 31/ 979 12 26 88.
Monasterio de Santa Clara, tel. 979 12 21 41.
Museo Escultura Ursi, tel. 979 12 36 41.
Web del Ayuntamiento de Aguilar: aguilardecampoo.com

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