Sequeros (Sierra de Francia, Salamanca)

Mirador de la Cruz. Localidad de Sequeros. Salamanca. Castilla y León. España. © Javier
Mirador de la Cruz. Localidad de Sequeros. Salamanca. Castilla y León. España. © Javier
Sequeros es uno de los cinco Conjuntos Históricos declarados en la Sierra de Francia. Y el que tiene unos aires más cosmopolitas. Aquí te cuento su peculiar historia y te llevo por sus rincones más interesantes.

Arquitectura tradicional, miradores y leyendas en el corazón de la Sierra de Francia

© Texto y fotografías: Javier Prieto Gallego

Sequeros hubiera sido un pueblo más de la Sierra de la Francia, pequeñito y tirando a discreto, si no es por la circunstancia histórica de verse convertido, de la noche a la mañana, en Cabeza del Partido Judicial. Ocurrió durante la reorganización territorial llevada a cabo en 1833, con la posterior creación de los Partidos Judiciales de 1834. Casi de una forma inesperada para la mayoría Sequeros se vio de pronto convertido en la capital administrativa de toda la Sierra de Francia. Un papel -papelón, más bien- que, en principio, parecían disputarse otras localidades de la sierra con mayor fortaleza económica, más población o que habían tenido un papel más destacado en siglos pasados. Sin embargo, el factor que cambió casi todo en Sequeros fue su situación geográfica: la circunstancia de encontrarse en el corazón de la sierra, en un punto equidistante a la mayoría de las poblaciones a las que debía de dar servicio se convirtió en su mejor baza. La carta definitiva para ganar esa partida.

El resultado de aquella elección significó, en la práctica, que Sequeros tomó el relevo de la administración territorial nada menos que a Miranda del Castañar, potente localidad serrana que desde la Edad Media había venido ejerciendo como cabeza del condado con la mano firme de quien se sabe en posesión de todo el poder. A partir de aquel momento, Sequeros se convirtió en el centro al que todos los habitantes de la sierra debían acudir para resolver sus cuitas con la Administración: juicios, impuestos, pleitos, trámites civiles o penas de prisión se pagaban en Sequeros. Con el añadido de que esta condición llevaba consigo la suma de otros servicios prestados por la Administración. Es decir, en Sequeros había médico, abogados, notarios, Correos, Guardia Civil, estanco, arciprestazgo o escuela. Con jurisdicción sobre 47 ayuntamientos y unos 39.000 habitantes, la población de Sequeros en el siglo XIX sobrepasaba el millar de habitantes, cinco veces más que hoy en día.

La llegada a la localidad de una clase funcionarial venida de fuera, con gustos y necesidades capitalinas, tuvo su reflejo en el trazado urbano de Sequeros: el añejo casco urbano quedó pequeño de pronto, al tiempo que las construcciones nuevas nacían con otra personalidad. Una de las consecuencias más evidentes, y relacionadas con los gustos de los vecinos recién llegados, fue la creación de un teatro que sigue vivo hasta nuestros días. Un hecho inaudito tanto para un pequeño pueblo serrano como por los tiempos que corren hoy en día.

Un paseo detenido por esta localidad, de historia y carácter tan singular, debería detenerse, al menos, en estos rincones:

01. Plaza del Altozano. Su actual plaza Mayor. En ella vemos algunos edificios de marcado carácter burgués. A medida que la población de Sequeros fue aumentando, también lo hizo la necesidad de un espacio desahogado para la celebración de eventos, fiestas y mercados. Así fue naciendo esta explanada en la parte alta de la localidad hasta que vino a sustituir, como centro vital de Sequeros,  a la de Eloy Bullón. La elegancia y amplitud de algunas de las balconadas que vemos -se alquilaban al mejor postor- tiene que ver con la importancia de los festejos taurinos que en ella se celebraban.

Plaza del Altozano. Sierra de Francia. Sequeros. Salamanca. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego;
Plaza del Altozano. Sierra de Francia. Sequeros. Salamanca. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego;

02. Teatro León Felipe. Resulta insólito para una localidad pequeña y muy alejada de un núcleo de población importante que uno de sus rincones más representativos este protagonizado, precisamente, por un teatro. Pero este hecho singular es uno de los mayores orgullos de Sequeros. El teatro aquí gustó siempre tanto que los sucesivos locales que tuvo se quedaban pequeños uno tras otro. Hasta que en 1872 un grupo de accionistas decidió levantar el Teatro del Liceo, hoy de León Felipe. Desde entonces hasta ahora este bello espacio, cuyo interior conserva todo el sabor de un teatro con solera, no ha dejado de ser utilizado para lo que fue concebido, si bien, a lo largo de los años, ha dado cobijo a otras muchas actividades, como los bailes, cuando no podían celebrarse en otros sitios, o el cine hasta la llegada de la televisión.

Teatro del Liceo. Inaugurado en 1876. Localidad de Sequeros. Salamanca. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Teatro del Liceo. Inaugurado en 1876. Localidad de Sequeros. Salamanca. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

03. Infiernillo. Un rincón casi secreto de Sequeros es este pequeño corro de casas, muy próximo al teatro, ejemplo de la configuración intrincada que era común en las aljamas judías.

Maltrecha arquitectura tradicional en el corro de casas conocido como El Infiernillo,en la localidad salmantina de Sequeros, en el corazón de la Sierra de Francia. [Sequeros. Salamanca. España © Javier Prieto Gallego
Maltrecha arquitectura tradicional en el corro de casas conocido como El Infiernillo,en la localidad salmantina de Sequeros, en el corazón de la Sierra de Francia. [Sequeros. Salamanca. España © Javier Prieto Gallego
04. Plaza de Eloy Bullón. La antigua plaza Mayor de Sequeros, antes de que el pálpito de la localidad migrara a la del Altozano, es otro rincón lleno de tipismo. Tan irregular como su trazado son las fachadas de las casas que se asoman a ella. Junto a la fachada con arcos de medio punto queda el antiguo pozo y la memoria del tiempo en el que el agua no llegaba de forma mágica a las casas: había que ir a por ella.

Plaza de Eloy Bullón. Localidad de Sequeros. Salamanca. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Plaza de Eloy Bullón. Localidad de Sequeros. Salamanca. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

05. Ermita del Humilladero. Al fondo de la plaza, la calle de la derecha, tras pasar junto a la fuente Honda, lleva hasta la ermita del Humilladero. Se ubica en un cruce de caminos por donde pasa también el sendero de arte en la naturaleza conocido como ” Asentadero – Bosque de los Espejos”, una invitación a descubrir la sierra a través de las localidades de Sequeros, San Martín del Castañar y Las Casas del Conde.

06. El Robledo. Es, junto a la Peña de Francia, uno de los rincones sagrados de la sierra. Y uno de los más queridos por los de Sequeros. En esa ermita con dimensiones y uso de templo parroquial se guardan la memoria y los huesos de dos personajes fundamentales en la historia de esta sierra: la Moza Santa y Simón Vela. La primera, Juana Hernández, la Profetisa, nació en Sequeros a principios del sigo XV. La tradición ensalza su gran devoción por la Santa Cruz y relata cómo, tras fallecer de peste en 1424 y cuando ya iba camino del cementerio, se levantó de su lecho para comunicar a los estupefactos acompañantes que había recibido del cielo una serie de mensajes que debía de transmitir. El más importante era la aparición en la sierra de una talla de la Virgen que llevaba más de doscientos años enterrada en algún rincón de la Peña de Francia. Quien la encontró, gracias también a los mensajes insistentes de la propia Virgen, fue su compañero de huesos, Simón Roland (conocido también como Simón Vela).

Camarín con los huesos de la Moza Santa. Santuario de El Robledo. Salamanca. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Camarín con los huesos de la Moza Santa. Santuario de El Robledo. Salamanca. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

07. Plaza de la iglesia. Desde El Robledo se regresa de nuevo al núcleo de Sequeros por las escalinatas de la Cuesta de la Moraina. Tras pasar junto a los antiguos lavaderos se alcanza otro corro íntimo y singular de Sequeros: el que forman su iglesia de San Sebastián, el antiguo Ayuntamiento, la Torre del Concejo y una calle del Concejo que corre ante ellos metida por un soportal tan amplio que sirvió en el pasado para amparar cualquier actividad que requiriera hacerse a resguardo: desde la venta de carne a las reuniones concejiles o los bailes de verbena en noches de tormenta.

Torre del Concejo. Localidad de Sequeros. Salamanca. Castilla y León. España. © Javier
Torre del Concejo. Localidad de Sequeros. Salamanca. Castilla y León. España. © Javier

08. La Cabezuela. El Barredo es el jardín de aires capitalinos hacia el que dirigía sus pasos la clase funcionarial de Sequeros al acabar la misa dominical o para dejarse ver los domingos por la tarde. Es el sitio donde en 1890 se ubicó la moderna plaza de toros que sustituyó a la anterior de “quita y pon”. Antes fue lugar de reuniones concejiles y de mercadeos. Y siempre, un lugar de paso hacia la explanada que, algo más allá, preside una cruz de granito. Con vistas esplendidas a las sierras de Francia y de Béjar, el Mirador de la Cruz o Teso de la Cabezuela, además de constituir un lugar de ensimismamientos, perfecto para poner punto final a la visita, tuvo usos tan dispares en el pasado como el de era de trilla o cadalso por el que pasaron algunos de los delincuentes más famosos de la sierra. Jaime de Armiñán lo utilizó como plató de cine para algunas escenas de su película “El Nido”.

INFORMACIÓN. Web oficial: www.sequeros.es

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