Siete pistas para recorrer La Vera (Cáceres)

Localidad de Garganta la Olla. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto Gallego
Localidad de Garganta la Olla. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto Gallego
Recorrido por la comarca cacereña de La Vera visitando las localidades de Madrigal de la Vera, Villanueva de la Vera, Valverde de la Vera, Jarandilla de la Vera, Cuacos de Yuste, Garganta la Olla y Pasarón de la Vera.

Gargantas, pimientos y pueblos de postal

Un recorrido en siete pasos por la comarca cacereña de La Vera

© Texto y fotografías: JAVIER PRIETO GALLEGO

Desde luego, es difícil contar con un reclamo turístico más potente que decir que fue el lugar escogido por un emperador para retirarse del mundo. Y más si ese emperador era el mismísimo Carlos I, el hombre más poderoso del momento en el mundo occidental. Es decir, que por escoger podría haber escogido otros cien mil sitios antes que este. Pero no. Cuando le llegó el momento de retirarse, cosa que aconteció a mediados del siglo XVI, para dejarle los trastos de gobernar a su hijo Felipe II, escogió un recóndito lugar de la península Ibérica -en aquel tiempo, se entiende- en el que sentarse a pescar truchas, gozar de buenas viandas, vientos puros y un clima de aires mediterráneos ideal para no achicharrarse en verano ni morir de congelación en invierno: La Vera. En concreto la elección recayó sobre un pequeño monasterio a tiro de piedra de la localidad de Cuacos de Yuste, dependiente del monasterio jerónimo de Guadalupe, que tuvo reformarse a toda prisa en cuanto se supo del deseo real. Dicha elección supuso la construcción de un palacio, confortable a la par que sencillo, adosado al monasterio, cuyas obras finalizaron en 1557.

De todas formas, si hubiera escogido otro rincón, a La Vera, desde luego, no le faltan, para nada, motivos de orgullo ni reclamos con los que llamar la atención. Porque está su paisaje: un relieve dibujado por agrestes y vertiginosas gargantas que más que bajar, escupen el agua en tromba desde las alturas de la Sierra de Gredos hacia las riberas del Tiétar, remansándose de cuando en cuando en pozas de aguas tan cristalinas y tentadoras que, en cuanto hace un poquitín de calor quien las mira cae de cabeza sin saber por qué. Están sus pueblos: hasta cinco de ellos gozan del reconocimiento de ser conjuntos histórico-artísticos. Es decir, sus cascos urbanos transmiten la cualidad de la armonía, con plazas de postal, fuentes de granito, soportales, balconadas y empedrados de los de antes. O su gastronomía: su producto estrella son los pimientos que han hecho de esta comarca la más conocida productora de pimentón de España. De hecho en La Vera no hay balcón que se precie del que no cuelgue una ristra.
Así las cosas, y dado que sería muy prolijo apuntarlo por lo menudo, aquí damos unas pistas para quien quiera exprimir un viaje de aires serranos por el norte cacereño.
Garganta de Alardos. Zonas de Baño. Localidad de Madrigal de la Vera. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto Gallego
Garganta de Alardos. Zonas de Baño. Localidad de Madrigal de la Vera. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto Gallego
 01- Madrigal de la Vera. No es, ni de lejos, el pueblo más bonito de La Vera. Pero acostumbra a ser el primero con el que uno se topa si se llega desde la provincia de Ávila. Es, también, la primera oportunidad de ver de cerca una de sus portentosas gargantas. En Madrigal es famosa la garganta de Alardos. Está señalizada antes de alcanzar el pueblo y es un concurrido rincón de la sierra al que no le faltan piscinas naturales en las que refrescarse: las más conocidas, son las de los Maquis, la Caldera, el Rubioso, la Paloma, el Negro, el Cardenillo yLa Piscina o Puente Viejo. Esta última es la más famosa. Se llega en coche desde la EX-203 y está muy acondicionada con infraestructuras turísticas. Recibe el nombre del bello puente que salva, a 16 metros de altura, el río. De origen romano, fue rehecho en el siglo XVIII.
Arquitectura tradicional. Localidad de Villanueva de la Vera. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto Gallego
Arquitectura tradicional. Localidad de Villanueva de la Vera. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto Gallego
 02- Villanueva de laVera. Fue declarada conjunto histórico-artístico en 1982 y es la primera de las poblaciones veratas en la que se palpa la autenticidad de una arquitectura tradicional que se ha conservado por aquí como en muy pocos sitios. Lo mejor, como en el resto de poblaciones de La Vera, es dejar el coche y recorrer su laberinto de callejas a pie. Por otro lado, es la única forma de apreciar como se merece sus valores arquitectónicos. Muchas de las calles del entramado urbano de Villanueva aparecen surcadas por las regueras, canalizaciones abiertas en la mitad de las vías para conducir las aguas de lluvia hacia las afueras del pueblo.  Su plaza Mayor condensa buena parte de ese tipismo, con contundentes soportales sobre los que se alzan casas de hechuras tradicionales, en torno a la fuente de cuatro caños y pilón circular. Desde ella hay que caracolear por las calles Corona, Chorrillo, los Castaños o el Barrio para disfrutar la cara más pintoresca del pueblo.
Pero Villanueva es famosa, sobre todo, por su fiesta del Pero Palo, una celebración carnavalesca en la que se acaba quemando un muñeco de trapo y paja. El centro de interpretación de esta fiesta se localiza en la oficina de turismo (La Casa Azul, tel. 927 567 031). Entre Madrigal y Villanueva se localiza el acceso señalizado a la cascada del Diablo, que se alcanza rápidamente por la garganta de Guadalminos, también salpicada de bellas pozas.
Arquitectura tradicional. Plaza Mayor. Localidad de Valverde de la Vera. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto Gallego
Arquitectura tradicional. Plaza Mayor. Localidad de Valverde de la Vera. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto Gallego

 03. Valverde de la Vera. De nuevo otro conjunto urbano que destaca por la espectacular conservación de un entramado urbano con un sabor muy tradicional. En esta ocasión, su celebración festiva más conocida es la de los Empalaos, que recorren las calles del pueblo la noche del Jueves Santo descalzos y con el cuerpo enrollado por una gruesa maroma al timón de un arado. El Museo del Empalao se ubica en una casa tradicional, lo que permite, además de descubrir las particularidades de este rito,  conocer la distribución y estructura de una auténtica casa verata (tel. 927 56 66 17). El paseo por la localidad puede encaminarse desde la calle Real hacia su hermosa plaza de España, de principios del siglo XVI. Una de las calles que parten desde ella conecta enseguida con la Casa de los Escudos y encamina hacia la antigua judería. En la parte alta del casco urbano despuntan los restos del viejo castillo del siglo XIV y, adosada a estos, la iglesia de Santa María de Fuentes Claras.

Patio del castillo de Oropesa. Parador de Turismo. Localidad de Jarandilla de la Vera. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto Gallego
Patio del castillo de Oropesa. Parador de Turismo. Localidad de Jarandilla de la Vera. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto Gallego

 04. Jarandilla de la Vera. Vencido por la edad y los turbulentos años que duró su reinado, el 8 de agosto de 1556 Carlos I emprendió el largo viaje que le llevaría desde su palacio en Barbante hasta el rincón que había escogido en España para pasar los años que le quedaran de vida. Y tanta prisa se dio por llegar a su destino final que, cuando lo hizo, aún no estaban rematadas las reformas que los jerónimos habían emprendido en su pequeño monasterio para acoger al emperador. Así que a este no le quedó otro remedio que aguardar el final de las obras en “casa” de unos amigos, el castillo que los condes de Oropesa tenían en Jarandilla de la Vera. Tres meses más tarde, el 3 de febrero de 1557, partió para su definitiva morada. Hoy ese castillo sigue ejerciendo labores de hospedaje como Parador de Turismo. Pero no fue el único castillo de Jarandilla. En la plaza Mayor, que hace las funciones de coso taurino durante sus fiestas, se alza la iglesia de Nuestra Señora de la Torre, del siglo XV, levantada sobre los restos de una fortaleza medieval templaria.

Monasterio de Yuste. Silla de la Gota o Silla de Lectura perteneciente a Carlos I. Localidad de Cuacos de Yuste. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto Gallego
Monasterio de Yuste. Silla de la Gota o Silla de Lectura perteneciente a Carlos I. Localidad de Cuacos de Yuste. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto Gallego

 05. Cuacos de Yuste. Otro de los conjuntos histórico-artísticos que menudean en La Vera. Osea, otro de los pueblos con sabor tradicional y repleto de rincones de postal que hay que degustar a pie. La hermosa plaza de Juan de Austria, con aires de corral de comedias, alberga la Casa de la Inquisición. En la parte baja del pueblo queda la plaza Mayor, con estupendas fachadas de entramados y balconadas de madera en las que los pimientos se secan al sol. La fuente de los Chorros, que preside la plaza del mismo nombre, se ha convertido en símbolo de toda la comarca. Desde la localidad parte la carretera que asciende hasta el monasterio de Yuste (tel. 927 17 21 97), cuya obligada visita permite recorrer algunas de las estancias que utilizó el emperador durante sus últimos años de vida. A medio camino entre Cuacos y el monasterio queda el Cementerio Alemán, en el que descansan los restos de 180 soldados alemanes -pilotos y marinos- fallecidos en territorio español durante la Primera y Segunda guerras mundiales.

Relieve de una mujer que identifica la Casa de las Muñecas famoso prostíbulo frecuentado por los caballeros del séquito de Carlos V. Localidad de Garganta la Olla. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto
Relieve de una mujer que identifica la Casa de las Muñecas famoso prostíbulo frecuentado por los caballeros del séquito de Carlos V. Localidad de Garganta la Olla. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto
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 06. Garganta la Olla. Aunque es un mito muy extendido por el folclore extremeño, la leyenda de la Serrana de la Vera cobra en esta localidad toda su fuerza. Isabel Carvajal fue una joven despechada a la que un sobrino del obispo de Plasencia repudió en el momento de ir a casarse. La respuesta a tal agravio fue echarse al monte y convertirse en una especie mantis religiosa que llevaba hasta su cueva a los hombres que encontraba en los caminos para luego adornar con sus huesos su morada. Como era de Garganta, la localidad le tiene dedicada una estatua en el mirador junto a la carretera, desde el que se tiene una vista privilegiada de la población. Ya en su interior, es famosa la conocida como Casa de las Muñecas, uno de los prostíbulos frecuentados por el séquito que acompañó al emperador en su retiro de Yuste. Tal condición quedó señalada para los siglos tanto por el color azulón de su fachada como por la peculiar figura de una mujer tallada en el arco de la puerta. Otros rincones de Garganta son su barrio de la Huerta, la Casa de Postas, el Museo de la Inquisición o la iglesia de San Lorenzo.

Localidad de Pasarón de la Vera. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto Gallego
Localidad de Pasarón de la Vera. Comarca de la Vera. Cáceres. Extremadura. España. © Javier Prieto Gallego

 07. Pasarón de la Vera. Tan excelente como la estampa que se tiene desde lejos es el grado de conservación del casco urbano de esta localidad, rodeado en parte por una antigua muralla. De esa estampa sobresale la torre de granito de su iglesia del Salvador. Separada del templo y con antigua función defensiva, se cimenta sobre una gran roca del mismo mineral. El templo es de finales del XV y se construyó sobre la muralla de la población. Cerca, en una casa de principios del XVIII, el pintor Ricardo Pecharromán construyó un museo para mostrar su obra, todo ello en el marco de un bello edificio con decoración y mobiliarios antiguos. De entre los tejados del pueblo sobresalen las cinco personales chimeneas que identifican el palacio de los Manrique de Lara, condes de Osorio, del siglo XVI. Su representación de pequeños castillos torreados las hace únicas. El palacio sorprende por su elaboración, con una rica decoración interior –no visitable- y fachadas de gusto italiano como la que se abre hacia el sur.

Mapa de la zona 

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Y así lo publicó EL NORTE DE CASTILLA

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