Una visita a la Real Fábrica de Cristales de La Granja (Segovia)

Elaboración artesanal de copas de vidrio en la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España. ©Javier Prieto Gallego
Elaboración artesanal de copas de vidrio en la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España. ©Javier Prieto Gallego
Hubo un tiempo ya lejano en el que el prestigio de las monarquías europeas se medía por el tamaño de los espejos que fueran capaces de colgar en las paredes de sus palacios. Y en eso, durante un tiempo, España fue la campeona de Europa. La Real Fábrica de Cristales de la Granja contó en su momento, allá por el siglo XVIII, con los medios tecnológicos más avanzados de Europa.

SUEÑOS DE CRISTAL

© Texto, vídeo y fotografías: Javier Prieto Gallego

 

Vídeo del reportaje: Real Fábrica de Cristales de la Granja, sueños de cristal. ©Javier Prieto Gallego
La historia había comenzado en tiempos del rey Felipe V, el primer rey Borbón, nieto del Rey Sol. Añorante de su infancia en Versalles y Fontainebleau, ideó la construcción de un palacio que pudiera usarse como residencia veraniega y más tarde como lugar de retiro cuando llegase la hora del relevo generacional. El resultado de aquel proyecto, de un lujo apabullante al gusto franco, es el Real Sitio de La Granja, un palacio amplio, lleno de sofisticados detalles y rico en obras de arte, levantado entre 1721 y 1761.
Botella-urna de cristal soplado y grabado. Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.
Botella-urna de cristal soplado y grabado. Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.

 Casi al mismo tiempo, con un ojo puesto en tanto como había que decorar y el otro en abaratar costes, se fue impulsando en el país la creación de una serie de industrias manufactureras protegidas por la Corona con el fin principal de reducir el gasto inmenso que suponía tener que importar tanto cachivache lujoso de la ilustrada Europa. Surgen en distintos lugares la Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, la de Porcelana del Buen Retiro o la RealFábrica de Cristales de La Granja. Por caprichos del destino o un golpe de buena suerte resultó que aquel paraje de la sierra guadarrameña además de bueno para la holganza real resultaba también perfecto para ubicar un centro de producción vidriera de vanguardia

Elaboración artesanal de copas de vidrio en la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.
Elaboración artesanal de copas de vidrio en la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.

 Los enormes bosques administrados por la Corona servían para alimentar sin miramientos los insaciables hornos que requería el proceso; los arroyos, como fuerza para mover los ingenios y las arenas silíceas del Eresma eran de una calidad excelente. Un factor añadido, nada despreciable, era que “la producción sobrante” podía hacerse llegar con cierta facilidad hasta Madrid, donde aguardaban más palacios relacionados con la Corte y una clase social desahogada, ávida de adquirir todo cuanto pudiera de aquel catálogo de relumbres y objetos que también se aplicaban a la vida cotidiana -botellas, orinales, recipientes de farmacia, de óptica, floreros, arañas…-.  Además, poniendo la fábrica bien cerca del palacio casi casi se podía encargar la vajilla al mismo tiempo que la cena.

Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.
Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.

 El siguiente paso fue algo más complicado. El proyecto real implicaba desbancar al pujante comercio extranjero del vidrio para fabricar aquí las refinadas virguerías que hasta entonces se traían de fuera, lo que requería contar con los especialistas y artesanos sabedores de técnicas y secretos que los gobiernos guardaban como oro en paño, en aras a que nadie les hiciera la competencia y, claro, les chafara su boyante negocio. Poner en marcha la Real Fábrica de La Granja supuso una operación de Estado en la que, finalmente, lograron traerse casi a hurtadillas, con sus secretos a cuestas, maestros artesanos procedentes de Francia, Alemania o Noruega, entre otros lugares.

Una serie de incendios ocurridos como consecuencia del uso de hornos a tan altas temperaturas y unas instalaciones inadecuadas desencadenaron la construcción, en 1770, del actual edificio, un enorme complejo industrial diseñado para resistir los embates del fuego y con espacio para albergar tanto a los talleres implicados en los diferentes procesos como a los trabajadores del complejo y a sus familias.
El deseo cumplido de lucir sobre las paredes los espejos más grandes de Europa fue posible en tiempos de Carlos III gracias, además de a las mañas de maestros y operarios, al espacio disponible para mover sin romper láminas de vidrio que superaban los tres metros y medio de alto, lo nunca visto hasta entonces en el frágil arte de fabricar sueños de cristal
Elaboración artesanal de copas de vidrio en la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego
Elaboración artesanal de copas de vidrio en la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego
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Estos grandes espejos, símbolo de poder y riqueza, fueron utilizados en Europa como reclamo propagandístico de la pujanza científica y económica tras la que caminaba aquella España de la Ilustración. Los avatares políticos que llegaron después, plagados de guerras intermitentes, crisis económicas y sociales, la Revolución Industrial y la implantación de nuevos usos y materiales condujo los designios de la Real Fábrica por un camino plagado de parones y arrancadas que, no obstante, la ha mantenido viva hasta ahora.
Precisamente, uno de los alicientes de la visita al Museo Tecnológico del Vidrio, ubicado, junto a otras dependencias y talleres, en el interior de esta Real Fábrica es recorrer el corazón de aquel complejo: la Nave de Hornos, una alta galería de planta basilical, con doble ábside y cruceros a los pies y la cabecera, en la que se ubicaban los hornos de fusión, bajo impresionantes bóvedas de ladrillo, junto a los de recocido, estos últimos imprescindibles para ir enfriando las piezas de forma gradual y evitar la fractura inherente al enfriamiento rápido.
Nave de Hornos de la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.
Nave de Hornos de la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.
Casi como en una catedral dedicada a adorar las criaturas nacidas del ingenio de los hombres para superar sus propias limitaciones en vez de una fábrica, a lo largo de la nave se exponen piezas de maquinaria industrial de diferentes épocas: grandes molinos con muelas de granito, cribas, prensas, moldes, tolvas, laminadoras y hasta un grupo electrógeno Hispano-Suizo de doble cabezal, de gasolina y con manivela de arranque que funcionó como fuente de emergencia para alimentar los hornos cuando se iba la luz. O la reproducción de una de las mesas de vaciado gracias a las cuales pudieron realizarse las lunas de espejo de unas dimensiones nunca vistas. 
aquinaria industrial expuesta en la Sala de Hornos de la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.
aquinaria industrial expuesta en la Sala de Hornos de la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.

 

Pero la visita va mucho allá de un repaso al aparataje tecnológico para recalar después en la intimidad de una sala en penumbra donde lucen con colores de fantasía las magníficas vidrieras que salieron de los talleres de Maumejean, uno de los más importantes a finales del siglo XIX y principios del XX en el Sur de Francia y España. Más adelante aguarda la enorme Sala de Raspamentodestinada a acoger la maquinaria hidráulica que, con el agua de los arroyos de la sierra, daba movimiento a un elevado número de bancos de raspamento, varios molinos y algunos tornos de tallar cristal que se ubicaban en el piso superior.

Sala de Vídrio Contemporáneo en la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.
Sala de Vídrio Contemporáneo en la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.

 

Este es el espacio dedicado también a mostrar la colección de botellas y envases de los siglos XVI al XIX. Cerca de 350 piezas utilizadas para los usos más diversos -farmacéutico, transporte, tabaco, vino, perfumería…-. Algunas de las botellas lucen en sus golletes el sello impreso con las iniciales de su propietario, la fecha de fabricación o el lugar de procedencia. Otras, la pátina irisada que regala el océano a quien ha permanecido en su lecho varios siglos.

Elaboración artesanal de copas de vidrio en la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.
Elaboración artesanal de copas de vidrio en la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.

 

Más de 700 piezas componen la muestra de la producción de la Real Fábrica de Cristales de La Granja entre los siglos XVIII al XIX; más de 400 esculturas y vidrieras conforman la colección de vidrio contemporáneo y otras 400 la exposición temporal de vidrio finlandés. Pero, sin duda, la imagen más sorprendente para quien realiza la visita por primera vez es la de los maestros artesanos que mantienen viva, junto a dos hornos funcionando a más de 1.500 grados, la tradición del soplado con caña. Una técnica artesanal que se contempla en directo mientras realizan la reproducción de piezas que salieron de la Real Fábrica en otro tiempo, con el único objetivo de que el saber acumulado durante tantas generaciones no termine, algún día lejano, en el bulevar de los cristales rotos.

Sala de Vídrio Contemporáneo en la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.
Sala de Vídrio Contemporáneo en la Real Fábrica de Cristales de la Granja. San Ildefonso. Segovia. Castilla y León. España.©Javier Prieto Gallego.
 
MUSEO TECNOLÓGICO DEL VIDRIO. Paseo del Pocillo, La Granja de San Ildefonso. Tel. 921 01 07 00. Web: www.fcnv.es/museo. Horario: martes-viernes, domingos y festivos, 10-15 horas; sábado, 10-18 horas. Horno: martes-viernes, domingos y festivos, 10-14,45 horas; sábados, 11-13,45 y 16-17,45 horas. Tarifa general: 5 €.
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Y así lo publicó EL NORTE DE CASTILLA
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