Rincones imprescindibles del Camino de Santiago en León

Estatua de Santiago Peregrino en la calle Real de Molinaseca. Camino de Santiago. Molinaseca. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Estatua de Santiago Peregrino en la calle Real de Molinaseca. Camino de Santiago. Molinaseca. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
La provincia de León es la que más kilómetros de recorrido aporta al Camino de Santiago Francés: 214,4. Todo un reto para quien lo hace andando y no ve el momento de abrazarse al torso del santo en Compostela. Por otro lado, las prisas nunca han sido buenas. Y mucho menos cuando se trata de degustar lo que para muchos será una de las grandes experiencias de su vida.

NO PASES DE LARGO, PEREGRINO

© Texto y fotografías: JAVIER PRIETO GALLEGO

La provincia de León es la que más kilómetros de recorrido aporta al Camino de Santiago Francés: 214,4. Todo un reto para quien lo hace andando y no ve el momento de abrazarse al torso del santo en Compostela. Por otro lado, las prisas nunca han sido buenas. Y mucho menos cuando se trata de degustar lo que para muchos será una de las grandes experiencias de su vida. Ya sea en lo espiritual, en lo religioso, en lo humano o en lo  puramente deportivo el Camino siempre aporta algo a quien lo recorre con la conciencia de estar realizando el mismo recorrido que durante más de 1.000 años han venido haciendo millones de personas por esos mismos lugares. Cada piedra, cada obra de arte, cada puente, cada paisaje, cada pueblo cobra así una dimensión especial que solo es posible percibir desde dentro de ese río que circula hacia poniente.

A su paso por esta provincia, el Camino realiza la transición que lleva desde la horizontalidad de la meseta hasta las rugosidades orográficas que se vuelcan ya hacia el Atlántico. Cuando el Camino abandone León por el oeste las techumbres de paja, el pulpo á feira y el verde de las carballeiras darán alas a los pies y el mar se presentirá ahí mismo.

Sin embargo, es mejor no tener prisa, saborear con calma esta larga travesía leonesa y procurar no perderse ningún detalle. Al fin y al cabo, el santo continuará recibiendo peregrinos hasta el fin de los tiempos.

Por eso dejamos aquí algunas pistas. Al margen quedan Sahagún, León, Astorga, Ponferrada y Villafranca del Bierzo, los grandes hitos del camino jacobeo en la provincia. Tan grandes que es imposible que ningún peregrino, por muy apresurado que vaya, se los pase de largo. Estos otros, a lo mejor, sí.

01. Mansilla de las Mulas.

Su relación con el Camino Francés viene de tan lejos que ya en el Codex Calixtinus -guía de viaje de los peregrinos medievales- aparece como uno de sus hitos destacados. De hecho, en ella vuelven a unirse los pasos de quienes se desviaron en Calzada del Coto para recorrer la Calzada Romana o Vía Trajana con los que continuaron por el Camino de Francés. Estos últimos entran en la localidad por la puerta del Castillo, los otros por el arco de Santa María o puerta de la Concepción, la única que se muestra tal y como era de las cuatro grandes puertas que tuvo el espectacular recinto defensivo de Mansilla. Merece la pena dedicar algo de tiempo a contemplarlas por fuera (en el costado que da al Esla puede hacerse) para percibir su espectacularidad. En algunos puntos alcanzan los 14 metros de altura y los tres de espesor. Un punto singular de estas murallas es el callejón de El Postigo, una puerta trasera cercana a la plaza del Grano que daba salida hacia el río. Otra forma de disfrutar de las murallas es buscando la torre albarrana, próxima a la puerta del arco de San Agustín acondicionada con escaleras para subir hasta lo más alto.

Pasadizo de la muralla conocido como el Postigo. Mansilla de las Mulas. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Pasadizo de la muralla conocido como el Postigo. Mansilla de las Mulas. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

Un rincón imprescindible de Mansilla es el Museo Etnográfico Provincial ubicado en el antiguo convento de San Agustín. La plaza del Grano brinda una buena oportunidad para disfrutar de la arquitectura típica de las plazas porticadas leonesas.

02. Monasterios de Sandoval y San Miguel de Escalada.

Ninguno de los dos está en el Camino propiamente dicho pero un corto desvío acerca hasta estos dos importantísimos monasterios que prosperaron en el entorno del Camino Francés y a orillas del Esla. El de San Miguel es una joya mozárabe de innegable hermosura que sostiene muchos de sus bellos arcos con columnas de mármol llevadas por los propios monjes desde las ruinas de Lancia.

Espacio interior. Templo mozárabe. Siglo X. San Miguel de Escalada. León. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego
Espacio interior del templo mozárabe. Siglo X. San Miguel de Escalada. León. Castilla y León. España © Javier Prieto Gallego

03. Puente Villarente.

Es uno de los grandes puentes del Camino Francés y también aparece mencionado en el Codex Calixtinus del siglo XII.

04. Villadangos del Páramo.

Un relieve de la puerta de su iglesia de Santiago cuenta cómo le fue al rey Ramiro I gracias a la ayuda de santo apóstol Santiago en la batalla de Clavijo frente al caudillo Abderramán II. Dentro aguarda la exuberancia de un retablo mayor de estilo churrigueresco presidido también por un Santiago espada en mano batallando contra el moro.

05. Hospital de Órbigo.

Para llegar a Hospital antes que hay que salvar el Órbigo por otro de los grandes puentes del Camino. Grande en estampa, largura e historia. En 1434 se le metió entre ceja y ceja a Suero de Quiñones que la mejor manera de demostrar su amor por doña Inés de Tovar era convocar aquí unas justas para retarse con todos los caballeros que acudieran. Aquellos encontronazos de lanza y espada dan lugar cada año, a principios de junio, a una vistosa celebración medieval en el mismo escenario en el que tuvieron lugar los acontecimientos.

Una peregrina pasa en bicicleta sobre el puente medieval de Hospital de Órbigo. Camino de Santiago Francés. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Una peregrina pasa en bicicleta sobre el puente medieval de Hospital de Órbigo. Camino de Santiago Francés. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

06. Castrillo de los Polvazares.

No está en el Camino de Santiago pero un corto desvío de dos kilómetros desde Murias de Rechivaldo permite acercarse hasta uno de los pueblos con mejor estampa de la maragatería. Su bien conservada arquitectura tradicional produce tanto deleite como el afamado y contundente cocido maragato que se degusta en toda esta zona.

07. Cruz de Ferro.

Entre las localidades de Foncebadón y Manjarín se encuentra el techo del Camino, a 1.500 metros de altitud, en la cumbre del monte Irago. Es la Cruz de Ferro, un largo poste de madera de unos cinco metros coronado por una cruz a cuyos pies los peregrinos llevan siglos arrojando piedras. La costumbre consiste en que los romeros arrojen junto a la cruz, de espaldas al camino, una piedra recogida en el transcurso de su viaje. Éste gesto era realizado también por los segadores que bajaban en cuadrillas a Castilla en época de cosecha. Se cree que tras él se esconde la prolongación de un rito pagano que equivaldría a realizar de esta manera una ofrenda al dios de los caminos, pidiendo su protección y augurando buena fortuna en el viaje. Foncebadón quedó abandonado en la segunda mitad del siglo XX y volvió a renacer tímidamente a finales de siglo con la revitalización del Camino. Lo mismo que Manjarín, donde aún se hace gala de la hospitalidad templaria.

Un peregrino ante la Cruz de Ferro. Camino de Santiago en El Bierzo. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Un peregrino ante la Cruz de Ferro. Camino de Santiago en El Bierzo. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

08. El Acebo.

Como tantas localidades crecidas al amparo del Camino su calle principal es la propia vía jacobea. Su estampa es típica de un pueblo de montaña, con predominio de la piedra, las balconadas de madera y los tejados de pizarra, y anuncia la entrada en El Bierzo. A la izquierda destaca la imponente silueta de los Montes Aquilanos cerrando la hoya berciana por el sur. El reseco del camino se sacia con la frescura del agua de la fuente de la Trucha.

09. Molinaseca.

El Santuario de la Virgen de las Angustias da la bienvenida a los peregrinos y que viajan hacia Santiago igual que se la daba a los segadores gallegos que regresaban a su casa después de la cosecha. Estos celebraban el regreso dejando clavadas sus hoces en la puerta de madera. Lo mismo que los peregrinos buscaban la fortuna en su viaje llevándose una pequeña astilla de la maltratada puerta. La única forma de detener ambas costumbres y prolongar la vida del portón fue forrarlo de metal. Desde el santuario un bello puente da acceso a la calle principal, donde predomina la arquitectura tradicional y algún palacete de distinguido porte.

Forro de plomo en la Puerta del Santuario de Nuestra Señora de Las Angustias. Camino de Santiago.Se pusieron para evitar la tradición de los segadores gallegos que regresaban a sus casas después de la cosecha de dejar clavadas las hoces en la puerta. Molinaseca. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Forro de plomo en la Puerta del Santuario de Nuestra Señora de Las Angustias. Camino de Santiago.Se pusieron para evitar la tradición de los segadores gallegos que regresaban a sus casas después de la cosecha de dejar clavadas las hoces en la puerta. Molinaseca. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

10. Cacabelos.

Es tan del Camino que desde el siglo XII hasta el XIX Cacabelos perteneció incluso a la diócesis de Compostela. En su casco urbano vale la pena buscar la calle de Santa María, a cuyo final se halla la iglesia parroquial. Enfilando el Camino de Santiago hacia Villafranca se localizan otros dos importantes monumentos: el puente medieval sobre el Cúa y el santuario de La Quinta Angustia, con la curiosidad de una tabla en la que se representa al Niño Jesús jugando a las cartas. El Museo de Arqueología, el del Vino y el de la capilla de San Roque son también rincones de gran interés. A dos kilómetros se localiza el Castrum Bergidum, capital de los astures que acabó dando nombre a la comarca. Y a tres, Santa María de Carracedo, un interesante conjunto de ruinas de visita totalmente recomendable, que fue en el pasado fue una de las abadías más destacadas y poderosas de todo El Bierzo.

 

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