Una visita al Museo Etnográfico Provincial de León

El Museo Etnográfico Provincial de León atesora una importante colección de piezas relaciondas con las raíces de identidad de las distintas comarcas que componen la provincia. Es un reportaje -texto, vídeo y fotografías- de Javier Prieto Gallego.

La última morada de Etni y Tutel

El Museo Etnográfico Provincial de León brinda un viaje al pasado lleno de sorpresas

© Texto, vídeo  y fotografías: JAVIER PRIETO GALLEGO

¿Qué tienen en común un arado, un escriño, una colodra y una matraca? Pues que todos ellos son objetos vividos. Osea, de la vida. De una vida que ya no es. O que está a punto de dejar de serlo. O que se remonta muchos siglos atrás. O que por unas u otras razones va camino de la extinción. Como el cometa Halley. Una vida que, igual que el cometa, ha ido dejando un hermoso rastro tras ella. Solo que en este caso, en lugar de asteroides y polvo estelar, lo que queda en su cola es un hermoso batiburrillo de cacharros, utensilios, herramientas, objetos que en un momento a veces no tan lejano formaron parte de la vida cotidiana de nuestros padres, o de nuestros abuelos, o de los abuelos de nuestros abuelos.

El hombre, en cada momento de su historia, ha buscado siempre hacerse más llevadera la existencia con la tecnología que tenía a su alcance, claro. Por eso una visita al Museo Etnográfico Provincial de León es, más que otra cosa, un viaje al pasado. Mejor dicho: un viaje en el tiempo y en el espacio que lleva directamente a las raíces. Javier Lagartos Pacho, técnico superior del museo, lo dice de una manera más clara: “Este museo es un museo de identidad, de la identidad leonesa, desde todos los puntos de vista: producción, cultura, tradiciones, creencias… “. Una identidad que se recorre a través de los 1.200 objetos expuestos en las vitrinas y salas del museo, apenas una pequeña parte de la colección que atesora: unas 8.000 piezas en total. Ocho mil fragmentos de vida puestos a buen recaudo en el almacén, a la espera de salir a la luz en algún momento.

Reproducción de una cocina rural de principios del siglo XX en el Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Reproducción de una cocina rural de principios del siglo XX en el Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

Para hacer este viaje, en concreto, hay que hacerlo antes físicamente hasta la localidad leonesa de Mansilla de las Mulas, 18 kilómetros al sureste de la capital leonesa. Aquí ha encontrado acomodo desde el año 2008 una colección que comenzó a formarse mucho antes. “Su origen está en la gran donación de don Julio Carro en el año 1966”, explica Javier. Este médico maragato con inquietudes de historiador y sensibilidad por las cosas de su tierra atesoró una notable colección de objetos relacionados con la etnografía leonesa. Tras su paso en los años 90 del siglo XX por el edificio Fierro, del Instituto de Leonés de Cultura, en León, el museo ha encontrado acomodo en el antiguo convento de San Agustín, en Mansilla de las Mulas. Claro que para eso ha sido preciso que el solar en que había quedado convertido el convento pasara por las manos del arquitecto Mariano Díez Sáenz de Miera.

 

Carros en la sala dedicada al transporte del Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Carros en la sala dedicada al transporte del Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

La fundación de este antiguo monasterio se remonta al siglo XV, por impulso del Almirante de Castilla Fadrique Enríquez, y su destrucción se relaciona con la Guerra de la Independencia debido a un incendio provocado por las tropas francesas, en diciembre de 1808. Tras el incendio y los avatares de la Desamortización de Mendizabal el convento, que llegó a albergar cátedras de Gramática, Filosofía, Teología y Latín, acabó más roído que un hueso en la boca de un mastín. En Mansilla se recuerda, incluso, que la capilla funeraria de los señores de Villafañe, el único resto de peso del convento, llegó a servir de matadero municipal. Un lujoso matadero adornado con una bóveda estrellada de terceletes del siglo XVI. “El proyecto del arquitecto” explica Javier Lagartos, “lo que ha hecho ha sido respetar los espacios del monasterio”. Dado que apenas quedaron rastros -la capilla,  el arco de entrada, el arranque de algún muro y restos de enchinarrado en algún tramo del claustro- “se construyó un edificio nuevo sobre la planta que ocuparon las dependencias del convento”. Así, el lugar que ocupó la nave de la iglesia es hoy sala de exposiciones temporales, la capilla de los Villafañe un pequeño espacio dedicado a actos culturales y el patio cubierto del claustro un amplio y luminoso salón de actos con paredes revestidas de planchas metálicas imitando el trenzado de la cestería tradicional. Un guiño para no olvidar que el museo no es otra cosa que un gran capazo en el que se trata de mantener viva la memoria de la tradición

 

Un trillo en la sala dedicada a la agricultura. Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Un trillo en la sala dedicada a la agricultura. Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

En torno a ese patio, igual que sucede en los monasterios, se desenvuelven las diferentes estancias del museo, 3.504 metros cuadrados de superficie útil distribuidos en tres plantas -planta baja y dos alturas- y hasta 27 áreas temáticas que sirven para poner un poco de orden en una colección con tantos frentes abiertos. El sótano es la parte dedicada a almacén. A partir del espacio de recepción, este viaje al pasado se hace girando alrededor al patio central para pasar a la planta superior a medida que se completa el recorrido por cada una de ellas. La planta principal es la dedicada a hablar de la identidad y diversidad de la cultura leonesa. Bajo un dosel de madera con forma de trillo se hace evidente la enorme variedad paisajística, cultural y, por ende, etnográfica que despliega la provincia de León. “De norte a sur y de este a oeste cada muy pocos kilómetros tenemos en León un paisaje diferente y unas costumbres distintas. Eso da una gran riqueza a la provincia”, apunta Javier Lagartos mientras va desgranando el recorrido que hace un visitante cuando se acerca al museo.  Después de echar un vistazo a la provincia se pasa a la sala dedicada a la agricultura, ubicada sobre el espacio que ocupó en su tiempo el refectorio de los monjes. Unas planchas de metacrilato transparente dejan ver el enchinado original del suelo. De las paredes cuelgan y se exponen en vitrinas herramientas relacionadas con esta ocupación en las distintas zonas de la provincia, desde la Tierra de Campos a la Montaña: arados, yugos, hoces, garabitos, un trillo, mayales, ecriños, horcas… 

 

Un carro "chillón" en la sala dedicada al transporte del Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Un carro “chillón” en la sala dedicada al transporte del Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

 

“En una casa siempre hay cocina y alcoba” explica Javier ante los dos dioramas representados en la sala dedicada a “la casa”: una alcoba de casa rica con cama y muebles y la reconstrucción de una cocina rural leonesa de principios del siglo XX. Las principales formas de arquitectura tradicional leonesa se ven en maquetas mientras se continúa el viaje hacia la sala dedicada al transporte: “Fundamental en la economía tradicional de la provincia”, aclara el técnico. No en valde en León abundaron las familias, sobre todo de origen maragato, dedicados a la arriería. Y por eso en la sala se pueden ver distintos tipos de carros, de indumentarias, monturas… incluso un vetusto “carrón chillón”, el abuelo de los carros leoneses, de estructura tan tosca y simple que parece llegado directamente del siglo I. “Posiblemente de origen indoeuropeo”, explica Javier. “Se le denomina chillón porque en este tipo de carro la rueda y el eje giran juntos produciendo un chirrido. “Ahora bien”, continúa, “hay que tener en cuenta que el valor de las piezas que se exponen en el museo no está tanto en su antigüedad, si no en lo que representan”. El verdadero valor de una pieza como la del carro chillón no está tanto en los años que tiene, sino en la utilidad que ha tenido para el hombre en algún momento. Incluso, por muy ancestral que parezca, sigue teniéndolo en algunas zonas de La Cabrera, por ejemplo.

Chozo con ruedas usado por los pastores como habitáculo durante el pastoreo. Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Chozo con ruedas usado por los pastores como habitáculo durante el pastoreo. Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

Arriba aguardan aún dos plantas por recorrer con tanta minuciosidad como uno quiera. “Si uno se lo toma con calma tiene para varios días”, aclara Javier Lagarto. Aunque dos horas también pueden ser suficientes. Dos plantas en las que disfrutar con los pequeños o no tan pequeños objetos de la vida cotidiana de un mundo en vías de extinción. “Bueno, no siempre”, puntualiza Javier.“Hay tradiciones, trajes, costumbres,  festividades, como los Carnavales, que están renaciendo o se mantienen con fuerza”.   Dos plantas en las que aguardan piezas tan sorprendentes como la de un chozuelo con ruedas: una habitación rodante que los pastores arrastraban por los caminos para mitigar la añoranza de un hogar al que en ocasiones tardaban meses en volver. O el escaño “todo en uno”: una especie de cama-comedor-armario-asiento con paredes, techo y ventanuco, todo de madera, que permitía convivir en el mismo espacio que los animales pero sin sentirse como uno de ellos. “Como lo vea IKEA lo copia fijo”, bromea el técnico en relación al ingenio para idear una pieza tan funcional.

Trajes tradicionales leoneses. Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego
Trajes tradicionales leoneses. Museo Etnográfico Provincial de León. Mansilla de las Mulas. León. Castilla y León. España. © Javier Prieto Gallego

 

O los dos ídolos de piedra que contemplan, hieráticos, el paso de los visitantes: Etni y Tutel. “No sé sabe a ciencia cierta. Posiblemente sean prerromanos, dioses lares protectores del hogar”, explica Javier. Se encontraron en la Somoza y son dos piezas más arqueológicas que etnográficas pero que ahora ejercen de mascotas del museo. Dos dioses de piedra que velan porque esta gran memoria colectiva permanezca tan imborrable y eterna como la materia de la que ellos mismos están hechos.

EL MUSEO.  C/ San Agustín, 1. Mansilla de las Mulas  (León). Tel. 987 311 923. WEB. www.etnoleon.com y www.etnoleon.blogspot.com. HORARIO. Noviembre-marzo: martes-domingo, 10-14 y 16-19 horas. Abril-octubre: martes-domingo, 10-14 y 17-20 horas. ¿Y tú? ¿Conoces algún otro museo etnográfico de interés?

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